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La tendencia del bonitismo ha sido una constante en los últimos años a nivel creativo. Unos productos cuya enorme aceptación ha dejado claro que había un público que demandaba y necesitaba poner color y preciosismo a sus vidas. Algunas tendencias handmade, el retorno (¿alguna vez se fue?) del artista antes conocido como retro rebautizado vintage, los colores pastel, ver cosas bonitas en Pinterest y un largo etcétera es una válvula de escape en un momento gris.

A pesar de todo, un pequeño reducto de galos sobrevive en una aldea. Creativos que también se cansan un poco de que la tendencia mayoritaria lo unifique todo, de los mismos colores, los mismos diseños, las mismas tipografías…de que lo moderno sea lo bonitista. Porque también es necesario decir las cosas como tengas que decirlas, a veces sin ningún tipo de ambages. Y sí, a veces hay que decir JODER. Y a veces hay que hacer lo que nadie quiere que hagas y decir lo que a todo el mundo molesta. Interrumpir la tónica de la línea estética para hacer patente que estamos vivos. Y también por eso hoy voy a escribir como me da la gana.

hacer-quieras

Siempre ha habido una parte del arte que ha pretendido rebelarse contra lo que estaba establecido, que no ha claudicado a los cánones estéticos de su momento, creativos que han volcado en esas ideas toda su energía. Del arte, de la música, de la literatura y de todos los ámbitos de la vida. Luchando por no seguir unas directrices automatizadas, obviando esa caja mágica en la que metes una idea y la vistes con los mismos complementos que la anterior para que se convierta en una nueva fórmula de éxito como New Kids on the Block, Take That, Backstreet Boys o N´Sync.

Y en esto de luchar contra lo que se pretende que hagamos a nivel creativo hay algunos héroes como Patti Smith que, además, lo ha logrado haciendo historia. La considerada suma sacerdotisa del rock neoyorquino sigue manteniendo un modus vivendi más parecido al hippie que cualquier otra cosa. Quizá ser libre en la creatividad o sea una de los retos más difíciles para cualquier persona que se mueva en este terreno tratando de volcar lo que le ronda por la cabeza y no dejándose llevar por lo masivo, lo comercial o lo que los demás están esperando. Patti Smith

Pasando de lo bonito por lo bonito

Algunos ejemplos de esa resistencia al bonitismo pueden encontrarse en la tienda online Urban Outfitters, donde el amor por el diseño es una constante que se da de la mano con lo verdaderamente alternativo o en la tienda online de La Princesita, diseñadora malagueña. Y si uno se da una vuelta por Etsy, mercado online de referencia para los handmakers, uno se encuentra que las palabras bonitas a veces se apartan a un lado para dejar pasar a las malhabladas. Que ya está bien, joder.

Una de las reacciones que ha provocado a nivel creativo  la sobreabundancia de los carteles con frases inspiradoras y de “todovaasalirbien” (que sí, es necesario, pero llega un momento en que es demasiado) ha sido, por ejemplo, la línea Daily Dishonestly de Homsweethom que le da una vuelta al concepto hablando de aquellas frases que nos decimos pero que son mentiras manifiestas.

La creatividad es algo que no puede sentirse de una sola manera y cada uno experimenta sus procesos, pero cuando algo se contrapone a la superficie uniforme un destello nos arranca de nuestro enmimismamiento y nos hace pensar. Quizá sea necesario ver cosas bonitas para calmar nuestras necesitadas almas, pero tampoco se puede abandonar la lucha ni dejar que todo quede siempre dicho como si fuese a quedar para la posteridad, con una educación victoriana. Manteniéndonos fieles a aquello que nos inculcaron de que había cosas demasiado feas que no debían decirse. Seguramente se puede hacer arte de ellas y agitar conciencias. Así que no infravaloremos la importancia de decir JODER.

Imágenes: James Alby, Deleteyourself

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