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En la época de los inventos y la colonización trepidante, un español luchaba contra los impedimentos del gobierno en un momento en que la alternancia de los partidos en el poder estaba pactada, pero la ciencia no era un valor en alza. Y, aunque había talento dentro de nuestras fronteras, se pujaba por obtener el extranjero. Que piensen otros. Sin embargo, en ese ambiente hostil algunas ideas pujaban por hacerse un hueco a pesar de todo. Fue el caso de Julio Cervera, un castellonense que realizó las primeras pruebas de emisión de voz a través de la radio, seguramente por primera vez en la historia, entre Jávea (Alicante) e Ibiza.

Objetivos militares

Sus fines no tenían que ver con las comunicaciones civiles, sino militares. Después de haber participado como explorador en el Sahara y de ser un héroe de guerra, volvió con el orgullo dañado de la Guerra con Estados Unidos. Por ello se lanzó a la ideación de sistemas que pudiesen aplicarse en el terreno de la lucha armada buscando el envío de torpedos o la explotación de minas a distancia, motivo por el que se dispuso a investigar la telegrafía sin hilos, el wireless del momento.

Julio Cervera era una mente inquieta y muestra de ello fueron sus innumerables viajes alrededor del globo terráqueo, en pos de los últimos avances que en otros países de iban desarrollando. Sentía que España se quedaba a la cola en esa carrera del progreso. Fruto de uno de sus viajes es su estancia durante tres meses en el laboratorio de Marconi, a quien hasta hace poco se le atribuía la invención de la radio (actualmente se considera que este honor corresponde a Tesla), donde conoció su sistema para luego mejorarlo, por ejemplo, eligiendo cables mucho más finos que él mismo denomina “capilares”.

Además, añadió una máquina de escribir al invento, lo cual desterraba el morse como método de transmisión de datos, haciéndolo mucho más sencillo. De las nueve palabras por minuto pasó a las veintiseis y patentó su sistema propio de telegrafía sin hilos.

Emisión de voz: el reto

Tras unas primeras pruebas entre Ceuta y Tarifa, en las que sólo se transmitían datos, el gobierno no parece demasiado interesado en seguir sufragando estos experimentos de Julio Cervera. Sin embargo, un encargo civil de la Dirección General de Telégrafos, hartos de que los militares le tomasen siempre la delantera, propició que se realizasen nuevas pruebas entre Jávea (Alicante) e Ibiza en 1902. Para ello, incluso tuvo que convertirse en emprendedor y crear una empresa junto a otros socios bajo el nombre “Telefonía sin hilos”. Durante tres meses se estuvo preparando el enlace que debía durar cinco semanas.

Estas pruebas, que se configuran como la primera vez que la voz surcó las ondas, han quedado rodeadas de un gran misterio que no se ha podido dilucidar a través del paso del tiempo, ni siquiera a través de las distintas investigaciones realizadas por los expertos. A pesar de que a nivel técnico consta que estas probaturas fueron satisfactorias, algo político ocurrió para que todo se viniese abajo. El científico se puso enfermo y se adscribió a una baja, los operarios abandonaron el proyecto y nunca más nadie lo retomó. Tampoco se informa demasiado en los periódicos del momento.

 

En el documental “Sin hilos”, realizado por Televisión Española, diversos expertos debaten en torno a lo que ocurrió en aquel momento y se apunta en la dirección de unas altas esferas cuyas presiones no se pudieron frenar. Una posibilidad truncada de reclamar un espacio en la Historia de la humanidad escrito en español.

Imagen con licencia de Creative Commons de Francis Bourgouin