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Tartamuda en su niñez y mujer directa, sin pelos en la lengua, a la hora de hablar de su vida y de las cosas que la rodeaban, por el resto de sus días. La escritora Ana María Matute (julio de 1925  – junio de 2014) se ha marchado tal vez a esa “otra galaxia” de la que, según ella misma contaba, en algún momento se habría caído. 

Más allá de sus libros, la vida de Ana María Matute es un auténtico argumento de novela que dejó poso en su forma de entender y afrontar la escritura. Y es que, “la Matute”, ella se refería a sí misma con esta tercera persona, tropezaba desde niña con sus propias palabras. Una tartamudez que la llevó a aislarse, a convertirse en una persona solitaria pero que a cambio la acercó al mundo de la literatura y el arte de escribir.

A la edad de 11 años, en pleno año 36, la guerra impactó en su vida. La joven escritora perdió el miedo y también sus dificultades para hablar asegurando, con ciertos toques de ironía que en esta vida “no hay nada que un buen bombardeo no cure”. Su afición por escribir siguió y cogió forma en títulos como Los Abel (1948) o Pequeño Teatro (1954) haciendo gala de esa forma de entender el paso de los días que la caracterizaba, con premisas como que “el que no inventa no vive”.

No tuvo una infancia fácil y lo que vino después tampoco lo fue. Un matrimonio tormentoso y un divorcio cortado de cuajo por ella misma, harta ya de estar harta, la llevaron a ser señalada con el dedo y a perder la custodia de su hijo. La escritora vivió en primera persona la palabra depresión y tardó años en volver a compartir sus palabras con su público. Cerca de 18, para ser concretos, dejando además en un cajón ignorada una de sus obras clave, Olvidado rey Gudú (1996).

Ana María Matute fue una mujer de contrastes y de vivencias, fue profesora en Estados Unidos, ha recibido los premios literarios más importantes como el Cervantes o el Planeta, ocupó el sillón K de la Real Academia de la Lengua y se ha ganado a pulso un reconocimiento internacional que seguirá alimentándose, una vez vea la luz esa última obra aún por publicar que la escritora ha dejado terminada. Un manuscrito y un final con el que seguro se cumplirá ese propósito grabado en tinta, como ella prefería, en las entrevistas que concedió.

 Me gustaría ser recordada como una mujer que amó mucho la vida

Así sea…

Imagen obtenida de la página oficial de la escritora en Facebook.