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Àngel García es fotógrafo freelance y centra su trabajo en los problemas sociales que le rodean y también en los que ocurren muy lejos de estas tierras. Después de un viaje por el sudeste asiático y su flechazo con los niños de un orfanato camboyano decidió dedicarse a este tipo de fotografía. Combina su interés por captar imágenes realistas con otros trabajos para llegar a fin de mes. El objetivo: seguir llamando la atención sobre terribles situaciones que están sucediendo. Sus reportajes se han publicado en Der Spiegel e Interviú, entre otros.

¿Con qué proyecto estás ahora?

Llevo un año colaborando con Cruz Roja. Todo empezó por mi interés personal de hacer reportajes sobre la crisis. Me reuní con el responsable de comunicación de Barcelona y empezamos a preparar un serie de reportajes sobre los sin techo y la crisis. Las imágenes se tomaron en los dos periodos más fríos de 2013 para poder mostrar sus consecuencias: por una parte, febrero y marzo; y por otra, septiembre, octubre y noviembre. Ahora mismo estoy ultimando este reportaje que va a configurarse como cuatro historias que son un reflejo de lo que está sucediendo ahora mismo.

¿Cuál es la particularidad de estas historias?

Son muy diferentes a las de los sin techo cronificados que deciden vivir en la calle. Estos han perdido su trabajo y debido a una correlación de hechos ha habido un castillo de naipes en su vida: les despiden, no pagan, les desahucian. Hace dos años tenían una vida completamente normal y no aparentan estar en la situación en la que están. Se levantan, se arreglan y se van a buscar trabajo. No caen en la depresión, sino que siguen buscando y lo ven como algo temporal.

¿Algún ejemplo?

Moussin vino de Tánger maravillado por lo que era Europa y pagó 7.000 euros a una mafia por venir a España. Estuvo trabajando bien durante algún tiempo pero finalmente le despidieron por la crisis y ya no volvió a encontrar trabajo.  Elena tiene 41 años y trabajaba en el Ayuntamiento de Barcelona y tuvo que dejarlo por ser víctima de acoso sexual. Antes de llegar a la calle estuvo dos años viviendo sin luz y otro sin agua.

¿Cómo encuentras a estas personas y te dan su permiso para fotografiar su situación actual?

Es complicado dar con estos perfiles por lo que la colaboración con Cruz Roja es importante. A dos de ellos los encontré yo en la calle y hablé con ellos. Antes de iniciar el trabajo les hago una entrevista previa y luego les hago un seguimiento que puede ser desde un día hasta una semana.

¿Trabajas al mismo tiempo en otras líneas paralelas?

También estoy preparando un reportaje sobre la pobreza energética en Cataluña. Es un perfil parecido a los sin techo pero no han pasado la línea roja. Sin embargo, no tienen para pagar la luz y el gas, por lo que viven con una carencia de calor. Por otro lado, queríamos trabajar en algo relacionado con la malnutrición infantil, pero es difícil que los usuarios accedan a salir en las imágenes.

¿Y cómo mueves este reportaje para obtener algo de tu trabajo?

Mi idea es intentar publicarlo en medios de comunicación. Con el tema de los sin techo me gustaría hacer también algún montaje multimedia. Cuando termine todo me gustaría hacer una exposición sobre la crisis en España.

¿Puedes vivir de la fotografía exclusivamente?

Es imposible en mi caso. En ese sentido, el mundo editorial está muerto en España. Pocas revistas apuestan por este tipo de reportajes tan sociales, con una visión crítica. Por ello compagino la fotografía con trabajos en hostelería los fines de semana, para dedicarme entre semana a hacer reportajes. Es una fórmula que me permite trabajar en la fotografía que me gusta y llegar a fin de mes.

Igualmente, para conseguir un beneficio económico de tu trabajo como fotógrafo freelance te toca arriesgarte primero a probar un tema, ¿no?

Sí, la rentabilidad siempre es a posteriori. Cuando eres freelance inviertes primero tu dinero para sacar un beneficio económico. Lo bueno es que no tienes un patrón editorial ideológico. Haces lo que quieres como quieres, tienes mucha más libertad. También trabajo en temas de ámbito social para Cordon Press, una agencia de contenidos donde presento los reportajes y ellos lo mueven para conseguir su publicación en medios de comunicación.

¿Algún ejemplo de algún reportaje que hayas publicado gracias a la agencia?

Hice uno sobre una fábrica ocupada en el barrio barcelonés de Poblenou a la que se llamaba Ca L´Àfrica. Era el mayor asentamiento de España con más de 300 personas fijas y un movimiento diario de 800. La mayoría se dedicaba al negocio de la chatarra y eran inmigrantes. Los dueños de la fábrica decidieron desalojarlos. Antes de eso yo hice un reportaje que apareció en Interviú.

¿Qué más haces para conseguir otros trabajos en el sector?

Acudo al festival de fotoperiodismo Visa pour l´image, que es el más importante de Europa. Allí acuden los editores de fotografía de los principales periódicos y revistas del mundo y tienes la oportunidad de enseñarles tu portfolio. Es una buena forma de darse a conocer, enseñar los reportajes en los que has trabajado y plantear nuevas historias. Gracias a esto me encargaron, por ejemplo, un reportaje sobre la situación de la minería en León que apareció en Der Spiegel.

¿Cómo empezaste a trabajar en este tipo de fotografía?

En 2007 hice un viaje por el sudeste asiático y conocí a un voluntario que trabajaba en un orfanato de Camboya. Tuve un flechazo con los niños y me entrevisté con “La Mama”, Peng Phan. Es una superviviente del genocidio que sucedió en Camboya con Pol Pot (1975-1979). Cuando los jemer rojos entraron en el país ella era presentadora de noticias y la metieron en un campo de trabajo. Allí empezó a cuidar a unos niños que más tarde fueron asesinados junto a la mayoría de la gente de ese lugar. Peng Phan se dijo que si sobrevivía dedicaría su vida a los más pequeños. Así que montó la asociación Naca y abrió sus casa a los niños. Allí les ofrecen escolarización, les enseñan baile… Al conocer toda esta historia quería conseguir con mis fotos aquello que necesitaban en el orfanato. Mediante una exposición aquí, en la galería Massart y la elaboración del documental “Good luck for you, every day. La increíble historia de Peng Phan» conseguimos recaudar 20.000 euros para ellos. «Good luck for you, everyday» era lo que nos decían los niños del orfanato antes de irse a dormir.

 Imagen: Adriana&Mónica