Share Button

“¿Sabes lo que es ser un veinteañero y que tu país te permita ser una especie de James Bond?”. Eso fue lo que le dijo Arnon Milchan (en la imagen, junto a De Niro y Polanski) a la jefa de la serie de documentales israelí Uvda (Hecho). En una entrevista concedida a esta producción de investigación, el israelí reconoce que facilitó tratos de tráfico de armas en nombre de su país en una carrera en el espionaje que duró veinte años, parte de los cuales también se dedicó (muy prolíficamente) al negocio del cine norteamericano. Su último gran éxito: “Birdman”, que ha recibido cuatro estatuillas en los Óscars.

Milchan aterrizó en Estados Unidos en 1973, con la misión de conseguir material nuclear para Israel, pero su olfato para el bussiness (había levantado y convertido en un negocio de 125 millones de dólares la fábrica de fertilizantes familiar) le llevó a meterse en la producción de películas. Sus contactos en las altas esferas le ayudaban en ambos sentidos y mientras tanto hacía una carrera que ha dado títulos tan célebres como “Érase una vez América”, “Doce años de esclavitud”, “Pretty Woman”, “L.A. Confidential”, “Sr. y Sra. Smith”, entre otros muchos.

Fichado como espía por Shimon Peres

Al mismo tiempo que acudía a presentaciones de alto copete y se fotografiaba con las estrellas de sus películas, llevaba esa doble vida. Fichado en los años 60 por Shimon Peres, entonces Ministro de Defensa, para formar parte de la ya inexistente agencia secreta Lekem (dedicada a proyectos militares y tecnológicos), fue un gran soldado por su causa. Así hablaba de él el exprimer ministro de Israel:

[blockquote]Arnon es un hombre especial. Su fuerza reside en hacer conexiones a los más altos niveles. Sus actividades nos dieron una ventaja estratégica, diplomática y tecnológica[/blockquote]

El que ocupa actualmente el número 301 de la lista Forbes de billonarios del mundo (el tercero en Israel) creó en aquel tiempo 30 empresas en 17 países con el objetivo de comprar armas para Israel. Asimismo, participó en la polémica compra de uranio a Sudáfrica.

Un libro sobre él pero aún ninguna película

Esta faceta de Arnon Milchan había sido un rumor constante en Hollywood, algo que hizo que su carrera se viese dificultada en alguna que otra ocasión. Amigos como Robert de Niro le preguntaron si aquellas historias eran ciertas y él contestaba que era israelí y que por supuesto que haría esas cosas por su país. A mediados de los 80 la administración de Reagan hizo la vista gorda cuando un ejecutivo del sector aeroespacial fue pillado haciendo envíos ilegales de material nuclear a través de una de las empresas de Milchan. Poco después, en el año 87, Lekem se disolvió. Y, a pesar de todo, Milchan continuó en el negocio del cine sacando adelante más de 150 proyectos cinematográficos a través de su productora New Regency.

Todas estas historias se cuentan en el libro: Confidential: The Life of Secret Agent Turned Hollywood Tycoon Arnon Milchan (2011). En él se recogen esas décadas en las que el israelí formó parte de Lekem, que trabajaba en aquel momento en el naciente programa de armas nucleares.

Veinte años en el mundo del espionaje y del cine que podrían dar perfectamente para una película y no será porque no se lo hayan ofrecido ya. Quizá algún día alguien lleve a la gran pantalla la vida de este millonario productor que hacía su propia versión de James Bond. Irónicamente, todo apunta a que será otra productora la que lleve este éxito seguro al cine.