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Cuando una misma estructura se puede utilizar para cualquier cosa y se usa en exceso deja de tener gancho, como se dice en la jerga periodística. Los artículos en lista están suponiendo un agujero negro de la creatividad en los textos que podemos encontrar en todo internet. Una muestra de cómo el recurso facilón acaba imponiéndose de la mano del SEO. Da igual si hablamos de diez claves para cocinar la tortilla perfecta o siete consejos para tener buen humor en el trabajo, el formato lista se usa de manera sobreabundante e incluso se ha adoptado de manera alegre por algunos medios de comunicación en internet que lo mantienen en un alto porcentaje de sus artículos, olvidando trabajar los titulares.

Quizá aquí sea donde se diferencie ya no sólo el trabajo profesional de un periodista, sino también todas aquellas personas que de manera natural tienen talento para escribir. Esto quiere decir que no requieren de muletillas gastadas para expresar sus ideas ni para hacerlas atractivas, sino que trabajan con las palabras y su ingenio para llamar la atención sobre aquello que se desea poner de relevancia de la mejor manera posible. Que de vez en cuando pueden hacer algún artículo en formato lista, pero que no basan toda su producción en esa estructura.

Para todos aquellos que nos dedicamos a juntar letras en internet, si no sabemos escribir estamos muertos y si caemos en estereotipos y no nos diferenciamos del resto, también. Atrapados en ese agujero negro de la creatividad en el que da igual que un texto lo haya escrito una persona o una máquina, porque son todos iguales. ¿Si no se reconoce a un autor en el texto, ese yo diseminado en las palabras, por qué va a tener algo distinto que ofrecer? El estilo personal, la impronta que un escritor sella en cada uno de los artículos que escribe es su mejor arma de trabajo.

Una maquetación interesante también ayuda

Los artículos en lista basan su éxito en ese formato rápido en el que exponer una serie de ideas. Sin embargo, cuando decidimos utilizar otro tipo de estructuras tenemos a nuestra disposición también una serie de elementos que pueden ayudarnos a plantear nuestros textos de una forma más atractiva mediante la maquetación. Una fotografía de calidad y una maquetación interesante son algunos de los puntos en los que debemos apoyarnos para ofrecer lo mejor con nuestro texto. La utilización de subtítulos, de vez en cuando vídeos, citas y cualquier material diferente visualmente que podamos incluir ayudará a hacer el texto más ligero.

Originalidad, un valor esencial

Este noble oficio lleva implícitos una serie de valores que hemos de cultivar si realmente queremos que nuestros textos sean cada vez mejores: originalidad, imaginación y amor por el vocabulario son algunos de ellos. No debemos olvidarlo. La base de cualquier buen escritor tiene que ser sólida y por ello debe haber leído mucho, pero también escrito mucho sin caer en la repetición. En esto se basa la originalidad, que es algo que se trabaja no sólo tratando de parir formas de expresarse nuevas, sino inspirándose a diario en todas las fuentes posibles para lograr ser mejores en lo que hacemos. Novelas imprescindibles, fotografías, historias personales, vistas desde un lugar especial, el bullicio de la calle o el silencio son algunas de las cosas que pueden ayudarnos a encender una bombilla en nuestra cabeza.

Escribir de forma diferente es la única arma que tenemos para conseguir atrapar al lector, llamarle la atención con un titular único que baile una danza exuberante que provoque que finalmente haga clic y siga leyendo nuestra exposición sobre unos hechos concretos. Ya sea en formato realista o en ficción, luchar por ofrecer a los ojos que rastrean la pantalla algo distinto será la clave de supervivencia en el maremágnum de datos que se revelan como interesantes en internet.

 

 

 

Imagen de Creative Commons de Santiago Ferreira