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Carlos A. Scolari, profesor titular de Comunicación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, está especializado en narrativas transmedia, medios digitales de comunicación y la nueva ecología mediática desde una perspectiva semiótica. Su dilatada trayectoria en el mundo académico tiene como resultado haber participado en actividades de universidades de distintos puntos del planeta y un legado de artículos y libros en su especialidad. Sus comienzos en la más tierna infancia de internet le proporcionan una profunda y asentada perspectiva sobre la evolución de la comunicación en la red.

 

Últimamente se habla mucho sobre transmedia, pero parece que más en el ámbito teórico que práctico

El concepto de transmedia viene del ámbito académico ya que lo acuñó Henry Jenkins hace diez años. Fue a partir de los años 2009-2010 cuando empezó a implantarse en el ámbito profesional. Es algo que se recoge en mi último libro Narrativas Transmedia. Cuando todos los medios cuentan. Por otro lado, las nuevas generaciones tienen el transmedia en su ADN, por lo que es ya una realidad.

 

Háblanos sobre la transmedia week

En lugar de hacer un gran congreso hemos creado una plataforma online abierta a participación en la que todo el que quiera puede colgar su evento sobre transmedia que tenga lugar del 27 de octubre al 2 de noviembre. Va a haber un mapa con todas las actividades que se realicen durante esa semana en cualquier parte del mundo. Así, productores, estudiantes, académicos y profesionales pueden participar en ella con cualquier tipo de actividad, ya sea gratuita o de pago. Nos inspiramos en el BigData Week y en los meetups que se hacen en Estados Unidos, algo casi de guerrilla, con muy poco presupuesto. 

 

¿Se habla más de una transmedia de ficción que de no ficción, como es el caso del Periodismo?

El Periodismo siempre ha sido transmedia, pero era más salvaje. Ha habido un gran cambio con los usuarios, dándole una nueva dimensión. Muchas veces la chispa informativa transmedia surge de ellos con un tweet.

 

En este contexto, ¿cuál es el lugar del periodista?

El periodismo no puede competir con el sistema nervioso que suponen las redes sociales, así que tiene que competir en calidad y con las comprobaciones de las informaciones. No puede competir en velocidad. El periodismo tradicional tenía al periodista como un sacerdote de la información, pero ahora tiene que convivir con otras voces ya que hay una sociedad más polifónica. En este contexto, el periodista tendrá que encontrar su sitio. Pero no son mundos separados, se puede aprovechar el feedback que se obtiene. El periodista tendrá que hacer un trabajo profesional de filtraje y acompañar al usuario en la construcción de la información.

 

¿Qué opinas sobre las estrategias de los medios en formato papel?

Creo que deben preguntarse cuál es su misión, si imprimir papel o informar. Pienso que sigue habiendo un lugar, aunque limitado, para el periodismo impreso. La revista de calidad, por ejemplo, es uno de los nichos que podría tener un futuro interesante.

 

¿Crees que los nuevos pequeños medios que están surgiendo deben trabajar también la parte presencial?

Sí, creo que deben realizarse iniciativas mixtas. Antes había un mundo mediático y un mundo real. Se salvaban las distancias en las presentaciones de libros, con el radioteatro por los pueblos, etc. Trabajar la parte más presencial es algo que se ha hecho siempre. Creo que el debate sobre estar dentro o fuera de internet está superado.

 

¿Cómo ves el futuro del sector?

Cuando se hacían previsiones a principios de los ‘90 se hablaba de que ahora estaríamos con guantes de realidad virtual flotando en el ciberespacio, pero actualmente vivimos entre las dos realidades, la virtual y la real. Es muy difícil saber qué va a pasar. Lo que está pasando ahora mismo es que la prensa en papel está cayendo en todo el mundo excepto en China, Brasil y Perú, donde crece. Esto se debe a la reciente creación de una clase media en estos países, pero creo que esto es algo coyuntural. Antes o después esa naciente clase media se pasará a los tablets. Por lo demás, creo que va a haber una reducción al mínimo del soporte del papel, pero no va a ser la muerte del Periodismo ni del periodista. Creo que todavía tiene un margen para un producto más coleccionable, como es el caso de la revista Jotdown. Ahora mismo estamos en un mercado un poco enloquecido, en el que puedes leer gratis La Vanguardia en el tren con noticias que ya leíste ayer pero en cambio en su web te las cobran. Por otro lado, también se están realizando algunos experimentos interesantes con los vespertinos a través de las tablets. Pero en la ecología de medios no hay un manual de supervivencia. Su evolución depende de millones de interacciones y factores, no es posible hacer previsiones a largo plazo.

Imagen con Licencia Creative Commons: Helena Vicente