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Ahora que Harold Ramis, coautor de la historia de los Cazafantasmas y actor en la película, ha abandonado este mundo, es un buen momento para revisar su legado. Y, aunque no es el único trabajo por el que ser recordado, la película Ghostbusters, lanzada en 1984 recaudando 300 millones de dólares, es una buena referencia dentro de su biografía. El impacto que causó en su momento sigue manifiesto aún en la actualidad: una secuela, una tercera entrega que se está cociendo ahora mismo, una serie de dibujos, muñecos, etc, etc. han propiciado una influencia en toda una generación.

No obstante, más allá de la construcción de la trama de ficción, un visionado en la actualidad de Cazafantasmas sitúa la historia como un paradigma para los emprendedores. Y si no, fíjense en los diferentes estadios por los que pasa el proyecto y podrán ver la sincronía con el de alguien que a día de hoy se lance sin red a llevar a cabo una idea por su cuenta y riesgo (nota: afilen su inglés):

Les echan y deciden convertirse en emprendedores

 

Un clásico: apostarlo todo

 

Decidirse por montar una oficina y elegir un buen sitio

 

La euforia del primer cliente

 

Equivocarse

 

Siempre te toca pringarte

 

Aprender a negociar con los clientes

 

Cuando crees que todo ha acabado se vuelve a liar