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Si tienes una empresa o un proyecto debes saber que hay vida más allá de las notas de prensa. Los beneficios que la comunicación puede aportar a tu negocio aumentarán en función de las dosis de coherencia, conocimiento del sector y visión estratégica con las que afrontes la partida.

Con el objetivo de sacar el máximo provecho a las posibilidades comunicativas, ahí van algunos de los movimientos clave con los que planificar una estrategia de comunicación efectiva. Una fase previa necesaria para sacar el máximo jugo a la comunicación.

 Evalúa de forma meticulosa quién es tu público. Detalla el perfil de cliente o usuario con el que te relacionas o que mejor encaja con tu producto, a qué nuevo colectivo crees que podría enganchar lo que ofreces o fabricas… Vas a comunicarte con ellos y tu objetivo es CONECTAR, por este motivo cuantos más detalles tengas de tus interlocutores más opciones tendrás de “caer bien”.

 Examina y traza los motivos por los que será beneficiosa o necesaria una estrategia de comunicación. ¿Qué estás buscando conseguir o solucionar?. A partir de aquí, marca un punto de partida y define los objetivos a corto, medio y largo plazo que te gustaría alcanzar. Los retos pueden ser muchos: abrir nuevos canales de diálogo sacando más partido a Internet, mejorar tu imagen de marca, ampliar tus posibilidades respecto a tus competidores….

 Comprueba qué está haciendo tu competencia en su comunicación con el público, qué le funciona o le resta efectividad, qué aspectos de tu negocio o marca te diferencian o podrían hacerlo.

 √ Rastrea de qué habla el público de tu sector para tener más TEMAS de CONVERSACIÓN. Dedica un plazo de este proceso de planificación a escuchar y preguntar. Entra en foros relacionados con tu actividad, conversa con tus clientes físicos sobre sus intereses o preocupaciones, sutilmente sondea a tus competidores, a posibles aliados o colaboradores, sigue la pista a lo que se dice en las redes sociales

 Anota en mayúsculas la palabra Coherencia. Todo lo que haga tu empresa debe remar hacia el mismo horizonte y cada uno de los puntos anteriores debe respetar esta máxima. La filosofía de tu negocio, las acciones de marketing que realices, la política de personal con la que trabajes… todo debe encajar o tienes muchas papeletas para que terminen pillándote en un renuncio.

 Ahora toca pensar en términos de presupuesto y recursos, tanto de dedicación horaria como de personal. Es clave que seas realista y te comprometas con lo que finalmente decidas. Más allá de la cantidad, en este apartado puntúan y mucho valores como la constancia en las acciones -muchas no necesitan inversión-, el compromiso y la continuidad para construir una imagen fuerte y de confianza.

Si has llegado hasta aquí, ya cuentas con los ingredientes básicos que darán forma a tu estrategia de comunicación. El siguiente paso será comenzar a cocinar el plan comunicativo de nuestra empresa. Si te interesa, compartimos contigo nuestra receta en un próximo artículo.

 

Imágenes con Licencia Creative Commons: Casacristal