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-¿De parte de quién trae usted este artículo?

-Pues de quién va a ser, diablos, y si me deja usted los manguitos seré yo misma la que componga la pieza, que ya lo hice una vez con mi exmarido en aquella Almería Bufa, ¿o es que no conoce usted ese periódico satírico?

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Esta era la conversación que relataba Carmen de Burgos cada vez que trataba de llamar a la puerta de un periódico para que le publicasen sus artículos. Y sin embargo, consiguió ser pionera al lograr ser la primera mujer que ostentó el cargo de redactor en un periódico y lo hizo de la mano del nacimiento de El Universal en el año 1901. El único requisito que le impuso el director del mismo fue que firmase con seudónimo. Y así nació Colombine, que se hizo cargo de la sección “Lecturas para mujeres”. Antes de aquello había conseguido que le publicasen algunos sueltos sobre asuntos pedagógicos, jurídicos o frívolos en El País, ABC, La Correspondencia de España y El Globo. Desde las páginas de El Universal trabajó ideas como el divorcio o el voto femenino, con la intención de concienciar a la sociedad de los derechos de las mujeres.

Las relaciones públicas se le dieron bien y consiguió gracias a su trabajo hacer amistad con muchos grandes como Benito Pérez Galdós. Se sumó a la moda del momento y en su casa organizó tertulias literarias a las que acudían intelectuales, literatos y poetas y acabaron llamándose “Los miércoles de la Colombine”. Durante todo este tiempo no dejó su actividad profesional como maestra, lo que le otorgaba su principal fuente de ingresos.

Su nombre ha trascendido en el tiempo e incluso se ha creado un premio en su honor para reconocer trabajos periodísticos relativos al papel de la mujer en la sociedad y que se publiquen en los medios de comunicación.

La primera periodista que vivió de ello

La primera mujer que hizo periodismo tal y como hoy lo entendemos fue Josefina Carabias, aunque ella nunca había pensado en escribir. Se encontraba estudiando Derecho en la universidad cuando su primo Sánchez Ocaña le pidió que escribiera para la revista que él dirigía bajo el nombre de Estampa. Gustó porque escribía bien y con gracia y a partir de ahí fue elaborando cada vez más temas para esa publicación que en 1931 ya alcanzaba los 200.000 ejemplares. Así se fue configurando la historia de la que fue la primera periodista que vivió de su profesión y experimentó ese nuevo periodismo de la segunda república que permitió que no tuviese que centrarse sólo en los llamados temas femeninos. Igual entrevistaba a Valle-Inclán que se recorría toda España para contar la reforma agraria.

 

Josefina Carabias trabaja como periodista
 

La guerra hizo que tuviese que marcharse a Francia y a su vuelta tuvo las cosas difíciles. De hecho, tuvo que firmar con seudónimo hasta 1950. Pero en 1951 ganó el premio de periodismo Luca de Tena y volvió a hacer historia consagrándose con unas divertidas crónicas de fútbol. En 1954 sus historias desde Estados Unidos fueron todo un éxito.

Las mujeres que sentaron el precedente

Pero mucho antes de aquello ya hubo precedentes que comenzaron a construir la historia del periodismo hecho por mujeres. Concepción Arenal fue otra de las personas que englosó la lista de las que trataron de escapar a los moldes sociales que se les imponían. Un claro ejemplo es que acudió a la universidad vestida de hombre a mediados del siglo XIX. Tras enviudar se recluyó tres años a escribir y su nombre comenzó a aparecer en algunos diarios como La Iberia, Las Novedades y La Soberanía Nacional. En la tercera guerra carlista, acompañó a las tropas a lomos de un burro y fruto de esta experiencia escribió Cuadros de la Guerra (1880) y así fue la primera mujer que escribió sobre asuntos bélicos. En 1870, fundó además un periódico, La Voz de la Caridad, en el que denunciaba la corrupción en el campo penal y en el caritativo (había trabajado como visitadora de prisiones de mujeres y como secretaria general de Cruz Roja en Madrid).

Por otro lado, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) fue la primera mujer que envió crónicas desde el extranjero. Roma, París, Venecia… Pudo haber entrado en la Real Academia, pero el hecho de ser mujer se lo impidió. Aristócrata y adinerada, pudo dedicarse a escribir sin problemas económicos. Está considerada como la mejor novelista del siglo XIX. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes reúne algunas de sus colaboraciones periodísticas que han quedado para la posteridad.