Share Button

Conseguir que la actividad que genera nuestra empresa capte el interés de los medios de comunicación puede traducirse en el cierre de una entrevista, en la que el fundador de la enseña, el gerente o el jefe de un determinado proyecto, por ejemplo, se vea ante la prueba de fuego de tener que sentarse frente al periodista y someterse a este particular tercer grado.

El objetivo de este artículo es ofrecer una guía de aspectos y matices que puedan ayudar al entrevistado a sacar el máximo provecho a sus respuestas y, por extensión, a la imagen de la mercantil. Pese a que cada entrevista es un mundo, porque hablamos de personas y personalidades para todos los gustos, quiero compartir el proceso pero desde el ángulo que conozco, el del que pregunta, para que analicemos aquellos puntos clave que valora o incomodan al que se encarga de servir los interrogantes.

  • Cuando se cierra una entrevista, algunas personas o responsables de gabinetes de comunicación entran en pánico ante el factor improvisación. Este hecho les  lleva a pedir al periodista que pase un  cuestionario previo para controlar las preguntas o a poner trabas de antemano a algunas cuestiones. Salvo excepciones y, creo que serán pocas, esto no gusta nada y resta naturalidad. Así que, lo mejor será tener claro el tema que ha motivado el encuentro, trabajarlo y si hay cosas que queremos evitar responder… ensayar algún tipo de respuesta disuasoria o contestaciones tipo que evidencien de forma sutil que por ese camino no hay nada que rascar.
  • El sitio en el que se realiza la entrevista es importante, así como la presencia de segundas o terceras personas en la sala, ya que en la mayoría de los casos incomodan en la conversación. Contar con un espacio tranquilo, en el que las interrupciones sean mínimas y olvidarse del móvil ayudará a dar ritmo y espontaneidad al encuentro.
  • La indumentaria habla de la persona y ayudará al periodista a hacerse una idea de cómo es su interlocutor, así como el entorno en el que trabaja. Piensa, por tanto, qué quieres transmitir.
  • El periodista busca titulares, frases que hagan el artículo atractivo y esto es bueno para ambas partes, si se trabaja bien. Es importante que el entrevistado se estructure algunas frases sonoras y llamativas pensando, en que de ellas pueda salir la que presidirá su entrevista. Para esto es importante evaluar el posible recorrido por el que circulará el cuestionario que nos realizan, cosas relacionadas con el sector que puedan preguntarse, cuestiones de actualidad… y trabajar las contestaciones.
  • Buenos titulares En periodismo, en especial si es escrito, la brevedad es un plus y en ello tienen bastante que ver las limitaciones de caracteres que puedes poner para rellenar la casilla del titular. Piénsalo y ensaya frases, de acuerdo a lo anterior, como si de escribir un tweet se tratase.
  • El periodista estará buscando la aguja en el pajar, así que facilítale el camino, quita en la medida de lo posible la paja evitando construir frases interminables o excesivamente técnicas.
  •  De igual manera, no des la aguja nada más empezar a contestar, es decir, no respondas con un o un no de forma constante porque parecerá que estás ante un tribunal y el ritmo de la conversación será más parecido al de un interrogatorio.
  • Los gestos y la actitud con la que se expresa una persona forman también parte de la entrevista. Más allá de los nervios, es importante prestar atención a este aspecto. Cuando hago una entrevista me fijo mucho en las manos, en el ritmo que tiene la persona al hablar, o el ímpetu con el que expresa una idea, algo que se refleja después en los textos. Si la entrevista es para la televisión o la radio ni te cuento. Haz frente a la cita con la mentalidad de que se trata de una conversación, dialoga y resultarás mucho más ameno.
  •  A no ser que sea una entrevista para un medio especializado cuida los tecnicismos porque la tarea de traducción posterior puede ser una ruina. Si eres un experto en medicina nuclear, por ejemplo, hazlo saber pero no te empeñes en que quien te lea haga un máster acelerado.  En el lado opuesto, ser natural no es caer en lo vulgar, así que cuidado por si se cuela una palabra un tanto malsonante o graciosilla, que era mejor callarse pero que al periodista le ha hecho gracia y voilà ha acabado convertida en titular.

 

 Imágenes: Enzo Molinari y Taringa.net