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“Toda persona que conozco es superior a mí en algún aspecto. En ese aspecto aprendo de ella”. Más allá de alimentar la agenda de contactos y acechar a aquellos que nos interesan para lograr que nuestra cartera de clientes vaya al alza, esta máxima recogida en el libro “Nunca comas solo” de Keith Ferrazzi debería orientar a los profesionales, a la hora de afrontar las ya más que populares sesiones de networking.

Este tipo de encuentros requiere de un enfoque claro y de una preparación meditada, que permita entablar relaciones que se orienten al largo plazo. La máxima no es diferente a la que aplica el periodista cuando va elaborando su propia agenda de fuentes, ya que no se trata del número de contactos que tengas en ella, sino de a cuántos de ellos podrás recurrir, en el caso de que necesites algo y a la inversa.

Los expertos en esta parcela hablan de la red de contactos como si de un “músculo” se tratase, así que cuanto más lo trabajes, cuanto más te preocupes por ejercitarlo, más fuerte se hará. Con este objetivo adjuntamos una tabla de ejercicios con la que contribuir a esta puesta en forma:

  • Elabora un calendario de eventos, conferencias, jornadas, cursos o sesiones específicas de networking a las que consideres que es interesante acudir y márcate una agenda trimestral.
  • Chequea espacios concretos para obtener información sobre este tipo de encuentros. En estos momentos, redes como Linkedin -con grupos específicos de networking, incluso por ciudades- o páginas especializadas en recoger este tipo de citas, te serán de gran utilidad para estar al día y poner cara a algunas de las personas que acudirán a estos encuentros y que están hablando en la red sobre ello.
  • Prepara un mensaje adaptado al público con el que vas a interactuar. Se trata de un pequeño esquema mental en el que prime el hablar lo justo pero contundente. Escucha a la persona con la que conversas y busca esos puntos y necesidades en común en los que pueda surgir una colaboración.
  • Tras ese primer encuentro comienza a ejercitar un poco el músculo, emplea las redes sociales y da un paso más para acercarte a esas personas que acabas de conocer. Sígueles en Twitter, relaciónate con ellos en Linkedin.
  • Mantén el pulso de la relación, ya tienes el contacto y tal vez puedas mandarle un enlace a tu trabajo si consideras que la persona en cuestión mostró interés por él o aprovecha esa segunda quedada, aunque sea virtual para ofrecer más información sobre algún aspecto en el que podríais hacer negocios.
  • Si el contacto es valioso conserva activo tu interés a largo plazo, puede ser que al principio no haya opciones de colaborar pero nadie sabe en un futuro. Revisa su página web, si inicia un periodo para reclutar personal o si la persona o personas en cuestión participan en nuevos eventos en los que podáis volver a coincidir.

Y para concluir esta pequeña guía de consejos, os dejo esta lista de advertencias para sortear los errores más comunes que rodean al networking.

Imágenes con Licencia Creative Commons: jairoagua

 

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