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Serie de artículos: El mapamundi del trabajo

Me llamo Pablo Sánchez Senén y llevo viviendo en China desde el 21 de agosto de 2013. Llegué al país como estudiante de intercambio para aprender el idioma, en principio solo para un semestre pero al final tras encontrar un lugar donde realizar las prácticas y conocer a la que en la actualidad es mi pareja decidí alargar mi estancia. En estos momentos afronto una cuenta atrás para regresar a casa, ya que me espera mi último examen de carrera y la presentación de Trabajo Final de Grado, que precisamente trata sobre el Turismo de Negocios en la provincia de Guangdong (Cantón), que si os interesa podéis conocer más en profundidad en mi blog.

Hablar de trabajo en China supone trazar una línea para separar las realidades que afrontan los propios ciudadanos del país y por otro lado los extranjeros. Con esta idea en mente se puede afirmar que para sus nacionales, el mercado laboral chino es bastante amable a la hora de buscar trabajo, para ellos es relativamente fácil encontrar un empleo, aunque todo sea dicho no está tan bien pagado como en otros países.

¿Los motivos de estas facilidades? El hecho de que el gobierno chino no puede permitirse el lujo de una revolución popular porque sería imposible de controlar, por lo tanto en China la mayoría de la gente tiene trabajo. Esta situación deja imágenes llamativas y es bastante común ver establecimientos de todo tipo con muchos trabajadores, la mayoría haciendo más bien poco porque al contar con tanto personal llega un momento en el que no hay demasiadas tareas para hacer.

China esconde más curiosidades relacionadas con este aspecto y ante esa gran cantidad de personas por emplear en este inmenso país da la sensación de que el gobierno se inventa trabajos, como por ejemplo algunos puestos que prestan asistencia en el metro. Se trata de trabajadores que solo se dedican a invitar a la gente a que respete el orden y dejen salir antes de entrar o tareas consistentes en atraer la atención de los usuarios mediante palmas y sonidos estridentes.

Pablo en China

La situación de los extranjeros ya es otro cantar. En mi caso, mi experiencia laboral en territorio chino se enmarca dentro del apartado de prácticas. Debido a la razón citada anteriormente, China da prioridad a sus ciudadanos a la hora de fichar personal, algo que hace realmente difícil encontrar trabajos estables y con contrato, salvo para empresas multinacionales, entidades representativas de otros países, consulados, etc.

En definitiva, poco donde elegir aunque eso no quiere decir que no haya oportunidades para los que llegamos de fuera, aunque entre ellas muchas estén relacionadas con trabajos de tipo esporádico y en algunas ocasiones sorteando la legalidad. Y es que en China –hablo de la provincia de Guangdong donde yo estoy– las ofertas laborales para los extranjeros son muchas veces llamativas optando a trabajos como el de actor de todo tipo (películas, anuncios de televisión, carteles, etc.), modelos y otros como el que me ofrecieron a mí para trabajar de Papa Noel en Navidad. Alternativas laborales que responden al hecho de que para los chinos nosotros somos exóticos y algo fuera de lo común, les atrae nuestro color de piel y nuestros ojos redondeados.

Jornadas de trabajo más largas y con mucho margen para la improvisación

Si apostáis por probar suerte en China es importante tener en cuenta que sus jornadas laborales son más largas y los trabajadores suelen ser más puntuales y se toman muy en serio su trabajo, es otra mentalidad diferente respecto a la occidental. En China suele haber más margen para lo imprevisto y esto deja su huella también en lo que se refiere a la situación laboral para los extranjeros. Los empresarios te pueden llamar en cualquier momento para empezar una hora después, al igual que te pueden comunicar 15 minutos antes que ya no es necesario que vayas porque no haces falta.

Cumplir con lo establecido, en cuanto a la legalidad laboral se refiere es vital en este país, especialmente en temas como el de ponerse a desarrollar un empleo sin contar con el visado de trabajo pertinente algo que supone la expulsión inmediata del país durante 5 años, además de la correspondiente multa económica. Este punto y llevar siempre el pasaporte encima son dos máximas que debes grabarte a fuego, en el último caso si quieras evitar tener que desembolsar hasta 80 euros por ir indocumentado.

En la línea de la alegalidad

Con este escenario, los extranjeros que vienen a China para trabajar o hacer algún tipo de negocio solo tienen tres opciones: buscar una empresa que les contrate y les tramite el visado de trabajo (muy complicado); matricularse como estudiante en alguna universidad y arriesgarse a trabajar en “negro”; o tramitar una visa de negocios de manera alegal, que es lo que está haciendo la mayoría, porque es lo más sencillo, rápido y barato. Utilizo el término alegal pero no ilegal porque la visa se tramita en países como Indonesia o Estados Unidos, por lo tanto hay que estar indocumentado durante algunas semanas con los riesgos que ello conlleva y luego siempre hay interrogatorio en las aduanas ya que es extraño que alguien, sin haber salido del país tenga una visa tramitada en estos lugares, pero como no se puede demostrar nada, no hay expulsión, por eso es alegal y no ilegal.

Mi opinión es que si se pretende estar aquí durante mucho tiempo no se abandonen los cauces de la legalidad, entre otras cosas, porque como todos bien sabemos la ley china es mucho más severa que la española. Además, una de las oportunidades de China es que aquí es mucho más sencillo encontrar inversores que en otros países, inversores que si financian tu proyecto te pueden tramitar la ansiada visa de trabajo.

pablo

 

Pablo Sánchez Senén está finalizando sus estudios de Turismo. Durante su estancia en China ha colaborado como pasante en una entidad oficial de comercio de España establecida en el sur de China