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Entro en un piso que ha permanecido inmutable desde los años setenta. Parece que si tocas algo va a cambiar el transcurso de la historia, como si estuvieses viajando en el tiempo. Se trata del cuartel general de David Valero, realizador autodidacta y copropietario de Kamestudio. Un lugar que ha sido escenario de varias de sus creaciones y que invita a desempolvar sus secretos jamás contados.

Allí, en la mesa de comedor de una familia de las de antes, dos ordenadores potentes contienen la nueva historia en la que trabaja junto al también director de cine Adán Aliaga. En la pared, justo a sus espaldas, varias hileras de post-its de colores con anotaciones no dejan componer a ojos extraños el secreto mejor guardado: El arca de Noé, su próxima película. “ Aún no sabemos qué tenemos entre manos ni el camino que queremos tomar”, explica. “Por eso no te puedo contar nada”. Se ríe, qué tío.

Venga, al final le saco: “Es un proyecto en el que nos hemos arriesgado muchísimo. Es bastante complejo de explicar. La historia se ha ido construyendo poco a poco y la finalidad ha sido divertirnos, aunque ahora han entrado algunos productores. En este momento estamos en la fase más secreta”. Me suelta, con misterio.

Corro un tupido velo porque se ve que están en pleno proceso efervescente y no quiero inquietar al personal. ¿Pero cómo son estos procesos creativos?, le pregunto. “Yo siempre me muevo entre dos mundos: con y sin guión. Lo normal es trabajar con él, pero de la otra manera puedes dejarte llevar por el momento, como hacemos en El Arca de Noé. Con un guión cerrado la posproducción es más fácil y si no es más caos porque tienes que montar el guión que no hiciste en su momento, aunque también es más libre”.

Algo que se fue construyendo de la misma forma, poco a poco, fue su película de ficción documental Los Increíbles, que tuvo once candidaturas a los Goya y con la que ha ganado varios premios. Entre ellos, Mejor Documental en la 23 edición del Festival de Cine Español de Nantes, Mejor Dirección en la 13 edición de Ópera Prima de Tudela y Premio del Jurado en el Festival Abycine. En principio, iba a ser la historia de tres solteros y su soledad. “Uno de ellos era un ladrón que venía a veces a robar y a veces a pedir a la gasolinera en la que yo trabajaba. Se dedicaba también a cuidar gallos de pelea, pero al final pensé que este tema podría ocasionarme problemas. En la gasolinera trabajaba también vendiendo cupones Juan Ala Rota, quién fue finalmente uno de los protagonistas de la película”.

A veces las historias van entretejiéndose sin darnos nosotros cuenta, los hilos del destino van urdiendo un plan en el que participamos de alguna forma: “Un hombre que atendía una tienda, al que conocía, me dijo que su mujer tenía cáncer y que le gustaría que yo rodase su historia y grabase su enfermedad. Cuando la conocí vi el drama que vivía y quise incluirla junto a Ala Rota. Fue la Mujer Radioactiva. Pero para contrastar y apuntar un poco de comedia quise integrar también en el relato a mi tía abuela de 95 años que fue la Dama de Hierro”.

Así fue como surgió la historia de Los Increíbles, que terminó de rodar en 2012 y que fue seleccionada en septiembre de ese mismo año para el Festival de Cine de San Sebastián, la primera vez que se mostró al público. “Cuando eso ocurrió, me di cuenta de que tenía algo que hacía que la gente conectase, esa mezcla rara de comedia y drama tan difícil de conseguir en el cine”.

Para trabajar en la historia de Los Increíbles logró financiación a través del ICAA, una campaña de crowfounding y el Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig (Alicante). Luego, además, se unieron algunos pequeños productores.

[blockquote]Una vez que se ha estrenado ha sido muy independiente. Se ha proyectado en cuatro salas en toda España. Es complicado seguir moviéndola en este sentido porque hay muchos directores intentando lo mismo. Me encantaría que la gente siguiera viéndola, quizá se ponga en internet con alguna plataforma de pago más adelante.[/blockquote]

La capacidad para contar historias, la inquietud de tener un compuesto interno que necesita ver la luz lucha casi siempre con la financiación, esa necesaria pero huidiza condición vital para que un ser humano pueda realizar un trabajo. En el sector artístico las cosas no están nada fáciles:

[blockquote]Me gustaría que llegase un productor con un presupuesto de tres millones de euros, pero hasta entonces tenemos que hacer pequeñas historias. En cuanto a las subvenciones, ahora mismo sólo hay 34 millones para el cine y eso es poco dinero. Es un momento muy difícil en España en ese sentido.[/blockquote]

Le planteo si no sería una alternativa irse fuera y me encuentro con otro proyecto de este inquieto director: el guión de Sumergido que ha escrito junto a Silvestre García, uno de los guionistas de Los Serrano. La idea es rodar en Canadá.

[blockquote] “Esto tiene que ser una rueda, no parar. Lo suyo es hacer una película al menos cada dos años. Me gustaría que llegase ese productor pero hasta ahora todo ha sido lanzarse al vacío. Pero si no lo hiciera así me saldría de la industria. Tengo que seguir para que mi nombre siga sonando dentro de la rueda. A veces es un poco agotador, pero te apasiona tanto…Eres consciente de dónde te metes pero necesitas meterte. Con el cortometraje de Niños que nunca existieron me metí en un préstamos de 20.000 euros y pedí dinero a familia y a amigos. Me dejé llevar por la pasión y me desbordó, pero la experiencia te hace aprender”.[/blockquote]

Pero para pagar facturas se dedica a la publicidad. Eso sí, no se trata de cualquier publicidad, sino una muy cercana al cine, en una línea más emocional y pensada para contar historias. Es algo que puede verse en sus trabajos con la ONG Codespa o la empresa Actiu. Además, colaboran con agencias como Territorio Creativo.

[blockquote] “Hemos participado también en campañas publicitarias como la de la Asociación del Parkinson en Alicante de exhombres lobo. La agencia Getting Better contactó con nosotros para ver si nos interesaba participar de forma solidaria y nos pareció un proyecto muy interesante y creativo. Así que hicimos un vídeo que era en principio para internet pero salió también en televisión. La asociación quedó entusiasmada y para nosotros fue una pasada, una experiencia muy gratificante”.[/blockquote]