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Las empresas se enfrentan a un destinatario que cada vez interactúa más con sus propuestas y personaliza el rumbo de su lectura

Las posibilidades comunicativas que ofrece Internet en cuanto a creación de contenidos se refiere han sacudido de lleno los pilares sobre los que se asentaba la popular pirámide invertida del periodismo. Levantada sobre uno de sus vértices, esta figura clave de las publicaciones impresas -en la que la información descendía hacía la base en función de criterios de relevancia- hace hoy más equilibrios que nunca frente a las nuevas propuestas repletas de hipervínculos y lecturas más personalizadas que ofrecen los formatos online.

Las empresas y sus estrategias de contenidos deben guiarse ahora por una figura más próxima a la del tentador cubo de Rubik, en la que el destinatario de los mensajes interactúa con ellos construyendo su propia partida, a través de una lectura con múltiples caras y direcciones por las que ir navegando.

Contenidos internet. Pirámide invertida

Las nuevas opciones que ofrece tanto el diseño como la tecnología, junto al peso que están ganando los contenidos de calidad en las estrategias de marketing y comunicación, obligan a las enseñas a reflexionar, aún más si cabe, sobre la forma en la que dialogan y presentan sus mensajes a los usuarios.

De esta forma, los contenidos online deben ofrecerse al receptor como una propuesta repleta de rutas alternativas a las que optar según sus preferencias, tiempo…etcétera. Cada uno de estos caminos elegibles debe entenderse como una pieza informativa única, que reúna criterios de calidad, relevancia, atractivo y, además sea coherente, claro está, con el conjunto.

Para conseguir este objetivo, el material debe estructurarse de una forma mucho más medida para sacar el máximo potencial a los elementos disponibles, a través de recursos como el titular principal, los diferentes intertítulos en los que se articula la propuesta, bloques fotográficos, infografías y anexos documentales para ampliar la información, presentados mediante enlaces. Una suma de partes que irán dando sentido a la lectura y aportando matices más individualizados y de calidad, en función de los pasos que el destinatario vaya dando a partir de la ruta elegida.

Esta forma de presentación obliga a trabajar de manera más profunda tanto en la organización de los textos como del material gráfico y audiovisual. Y todo, sin olvidar aspectos relevantes ligados a la forma en la que los usuarios consumen mayoritariamente los contenidos,  atendiendo a modelos como el del escaneo planteado por uno de los nombres clave de la usabilidad, como es Jacob Nielsen. Un planteamiento en el que el lector observa la página como si de un bufé libre se tratase, repleto de palabras clave, negritas, imágenes o más sabores por descubrir puestos ante sus ojos, para degustar el que será su particular menú del día.

Frente a esta visión, diferentes expertos insisten en que la teoría de la pirámide invertida continúa intacta en las estructuras de los contenidos creados para Internet. ¿Cuál es tu opinión?

 

Imagen con licencia Creative Commons: YorchMorgovo, Carlos López Echeto