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Hoy se cumplen nueve años de la muerte de John Delorean, creador del mítico deportivo DMC-12, que ha quedado grabado en el imaginario colectivo como la máquina del tiempo de Regreso al Futuro (Ey, Doc, subamos al Delorean). Ésta es la historia de un emprendedor a gran escala, con el cumplimiento de los más grandes sueños junto a las peores pesadillas, con acusaciones de narcotráfico  y varios problemas con la justicia, pero con la grandeza de haber escrito un capítulo propio en la Historia, a pesar de todo.

delorean-joven

Y algo curioso es que John Delorean podía haber sido presidente de General Motors. Su estilo desenfadado de aquel entonces (sus superiores decían que llevaba el pelo demasiado largo y rompía las normas no escritas de código del vestir de la empresa con sus camisas abiertas hasta el ombligo) contrastaba con los excelentes resultados de ventas que consiguió trabajando en la división de Pontiac y después en la de Chevrolet, dentro de la compañía. Con 48 años, en 1972, ya era vicepresidente de General Motors.

 

“Vive tu sueño”

Pero Delorean, que no sólo era empresario, sino también ingeniero, no se sentía identificado con la filosofía de la compañía y, además, tenía el sueño de crear su propio coche, fiel a su estilo. Así diseñó el DMC-12, que se conoce comúnmente como Delorean, del que sólo se llegaron a fabricar 9.000 unidades.

El coche creó impacto. Era futurista, con unas puertas que se abrían hacia arriba que no se habían visto nunca. Tenía un diseño totalmente rompedor e innovador. John Delorean fue considerado como un visionario.

 

 

DMC-12

 

Delorean Motor, la empresa fabricante que fundó, fue un sueño efímero pero intenso. La producción se llevó a Belfast por motivos económicos y el gobierno británico invirtió unos 120 millones de dólares con la esperanza de que la generación de empleo en la zona (iban a crearse 2.000 puestos) suavizase el tenso momento en Irlanda del Norte. A pesar de ello, el mercado objetivo era el norteamericano (de hecho, se fabricaron con el volante a la derecha). Durante 1981 y 1982 fueron saliendo de aquella fabrica esos deportivos con un coste individual de unos 10.000 dólares. Razonable para ser un deportivo. Fueron los momentos más brillantes de la carrera de Delorean.

El lema publicitario en el lanzamiento era “Vive tu sueño”. Su vida se veía como un caso de éxito. no sólo en el empresarial, sino que además estaba casado en aquel momento con una supermodelo (en toda su vida contrajo matrimonio en cuatro ocasiones), algo que socialmente confería un halo de éxito también en lo personal. Una muestra de todo ello es el anuncio que hizo para la marca de whisky Cutty Sark.

Historia emprendedora Delorean

 

Oh, Oh

El problema era que el coche estaba infrapotenciado y supravalorado y eso hizo que los números empezasen a no cuadrar. Además, la aceptación del coche en el mercado no fue la esperada por los directivos. Aquí es donde vino su detención y la acusación por narcotráfico (1982) como un supuesto intento de salvar su empresa. La versión oficial es que un vecino de Delorean le convenció para que invirtiese en un negocio que resultó estar relacionado con las drogas. Todo era una trampa en la que, según la sentencia del juicio, agentes del F.B.I. incitaban a la comisión del delito. Caso cerrado. Absuelto. Pero la factura ya había llegado y la fábrica tuvo que cerrarse a finales de 1982. El Gobierno británico nunca le perdonó que perdiese su dinero y, de hecho, en la necrológica de The Guardian se habla directamente de un estafador, así como en un documental de la BBC tampoco se habla de él en términos demasiado positivos.

Poco tiempo después fue juzgado acusado de haber desviado 9 millones de dólares que distintos inversores habían puesto en su compañía. También fue absuelto. Otros problemas legales a lo largo de los años agotaron sus recursos económicos y se declaró en bancarrota en 1999.

En el año 2000, Delorean Time fue su último intento emprendedor, en el que vendía relojes a través de internet. Sin embargo, según su última mujer, en los dos años anteriores a su muerte trabajaba en un nuevo modelo de coche que no pudimos ver.

La conversión del DMC-12 en un objeto de culto

Regreso al futuro

En el año 1985 se estrenaba la película Back to the Future (Regreso al Futuro), con un jovencísimo Michael J. Fox, en la que el DMC-12 cobraba un espectacular protagonismo (hecho que Delorean agradeció en una carta al director de la película). El conjunto que compone este trabajo cinematográfico ha traspasado barreras y se ha convertido en un referente cultural del cine de la década de los 80. De hecho, la fecha que los protagonistas de la película eligen para viajar al futuro pone en marcha los mecanismos de muchas cosas, desde la simple curiosidad del público hasta campañas bien orquestadas de producto como las Nike Air que salen en la película y que se abrochan solas, que saldrán a la venta en 2015.

Un interés del que el empresario ya no pudo sacar provecho económico pero sí la empresa que compró todo el material sobrante de la fábrica y se dedica a reparar, restaurar y recomponer el deportivo desde Texas. De hecho, el kit de la cuestión es precisamente atinar en el target de aquellos que siendo niños vieron la película y ahora quieren tener el coche de sus sueños. Unos sueños remanufacturados, pero que mantienen de alguna manera la esencia de aquel John Delorean que arriesgó, apostó y perdió su patrimonio, pero que dejó su huella en un deportivo que ha llegado a ser de culto.