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En realidad un escritor nunca está de vacaciones. Siempre permanece atento, con los sentidos alerta para apresar cualquier atisbo de emoción, de pensamiento, de sensación, que pueda traducirse después en palabras que se resisten al viento.

Sin embargo, el embarque hacia una nueva aventura despierta el gusanillo de escribir si éste está perezoso o agita a las musas contenidas en nuestra imaginación. Probar nuevos itinerarios ayudarán a las mentes inquietas a despertar su profunda necesidad de escribir lo que ve, lo que oye, lo que siente o lo que inventa.

 De Londres a Tokio, pero con África y Singapur en la maleta

Fue el caso de Paul Theroux, escritor estadounidense cuyo nombre es habitual en las quinielas del Nobel de Literatura. Después de seis años en África y tres en Singapur no tenía ninguna idea para su novela. Entonces decidió que si no podía inventar una historia, tendría que vivirla. Por ello decidió marcharse y pasarse seis meses en trenes de Londres a Tokio. Fruto de aquella experiencia fue su primer gran éxito literario: El gran bazar del ferrocarril.

[blockquote]Viajar es crucial para escribir. Cuando alguien me pide un consejo para ser escritor, siempre le doy dos: lee mucho y lárgate de tu casa.[/blockquote]

Suecia y sus escritores de culto

Desde Astrid Lindgren con su Pipi Calzaslargas, que influyó en generaciones de suecos hasta los más oscuros dedicados a la novela negra: véase Stieg Larsson o Camila Läckberg. La trilogía del primero, que tenía lugar principalmente en Estocolmo tuvo un éxito tan furibundo que se hizo una película sueca, la inevitable versión americana y una miniserie. Para los muy fanáticos existen tours especiales en los que se recorren los lugares en los que sucede la novela.

Lejos de la urbe, en la tranquila Fjällbacka tienen lugar los diversos crímenes que pueblan las novelas de Camila Läckberg. Un entorno pesquero en el que imaginar diversas historias.

Truman Capote: Italia, España y Tánger

Truman Capote y su pareja Jack Dunphy, otro escritor, se embarcaron en el Queen Mary camino de Europa en busca de nuevas vivencias que trajesen nuevas palabras. Venecia, Roma, la isla Ischia y Taormina en Sicilia, fueron lugares en el que la mágica luz del Mediterráneo sedujo al escritor, y de la que habla en Color local . Una biografía geográfica incluida posteriormente en Cantan las Musas y otros artículos en Los perros ladran. En esta obra, escribe su único texto publicado dedicado a sus vivencias en España. La pareja decidió dejar su residencia en Ischia e ir a trabajar el verano y el otoño a Tánger, destino de amigos como Cecil Beaton o Jane y Paul Bowles, con quienes estuvieron allí. Corrían los calurosos días de julio de 1950 cuando cruzaron en tren España camino de Gibraltar. Resultado de aquello fue Un viaje por España.

La Grecia de Henry Miller

El escritor quedó prendado de su festividad y misticismo. Y así lo plasmó:

[blockquote]Suceden cosas tan maravillosas en Grecia, cosas tan maravillosas y buenas como no pueden suceder en ningún otro lugar del mundo (…). Grecia sigue siendo un recinto sagrado y estoy convencido de que lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos[/blockquote]

[blockquote] Me gusta el deterioro de las ruinas, el caos, la erosión, el carácter anárquico del paisaje. Los arqueólogos han estropeado el lugar; han devastado enormes espacios de tierra para descubrir un conjunto de antiguas reliquias que de inmediato serán ocultadas en los museos[/blockquote]

La Provenza francesa

Surcar las carreteras entre lavanda puede ser también una forma de evocar a las musas. Quizá en Sant-Remy-de-Provence, ciudad natal de Nostradamus y en la que además vivió Van Gogh.

O Aix en Provence, donde se inspiró, creó y pasó muchos de sus días Cézanne. Tampoco hay que olvidar al que fuera Premio Nobel de Literatura y cuyo trabajo salvaguardando la lengua provenzal ha sido ampliamente reconocido: Frédéric Mistral.

La Toscana

Los viñedos y los caseríos, los pueblos auténticos de La Toscana alimentan cualquier necesidad de inspiración que un escritor pueda tener. El retiro a los tranquilos campos ya fue retratado en la película En un rincón de La Toscana. Aunque siempre cabe pensar que muchos acuden por el vino, aludiendo a sus propiedades para soltar la mente y dejar que la verborrea mental acuda a rellenar las páginas para salvar al escritor.

 

 Imagen de Creative Commons de Symphony of love

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