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Seguramente no sabes nada del proceso de sandblasting, una técnica por la que se aplican chorros de arena a presión sobre la tela. Se utiliza de manera habitual en el mundo del textil a pesar de las nefastas consecuencias para los trabajadores de regiones como Turquía, Bangladesh, Egipto o Jordania. Seguramente no sabes que detrás de tus pantalones desgastados hay incluso muertes por silicosis, la enfermedad de los mineros. La diferencia es que los trabajadores del textil pueden caer enfermos en tan sólo un año. A pesar de que existen otras técnicas para conseguir nuestro deseado efecto desgastado occidental, no son tan económicas como el sandblasting. Sobre todo cuando la vida vale tan poco. Esta es una de las muchas realidades que se retratan en el informe Cuaderno de Comercio Justo, Monográfico sobre el textil realizado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

Las formas de la esclavitud moderna

Mañana (sábado, 9 de mayo) se celebra en todo el mundo el Día del Comercio Justo, que este año se centra en la explotación textil. El sector de la moda mueve cada día 34 millones de euros en Europa al mismo tiempo que el perfil de la persona que hace la ropa que llevamos es el de una mujer asiática joven que trabaja entre 12 y 14 horas al día, denuncia la Presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

Y es que el sector textil sigue sin controlar que miles de personas trabajen en condiciones miserables. Como los niños y adultos que son obligados todos los años a participar en la recogida de oro blanco de Uzbekistán (el algodón). Lo más grave es que es el propio gobierno quien orquesta estas acciones, que son una de sus fuentes principales de ingresos. Médicos, enfermeras, profesores y funcionarios son obligados a dejar sus puestos para participar en la recogida de algodón. Una situación denunciada por Human Wrights Watch.

Es sólo una de las muchas formas que adopta la esclavitud moderna. La Organización Internacional del Trabajo calcula que alrededor de 21 millones de personas en todo el mundo desarrollan su actividad en condiciones de trabajo forzoso. En la India se materializa en el sistema de Sumangali, un esquema de empleo infantil en el que niñas menores de 18 años trabajan entre 3 y 5 para pagar su dote. Las jornadas pueden llegar a las 60 horas semanales. Una situación denunciada por The Centre for Research on Multinational Corporations (SOMO) en su informe “Flawed Fabrics”.

El trabajo infantil está presente a lo largo de toda la cadena de producción textil: desde el cultivo del algodón hasta la fabricación de telas, terminando en los talleres y fábricas de corte y confección.

El derrumbe del Rana Plaza

En abril de 2013 se derrumbó el edificio Rana Plaza que albergaba talleres textiles en pésimas condiciones. Murieron 1.134 personas cuyo trabajo estaba vinculado indirecta o directamente a firmas internacionales. Esta tragedia abrió un debate internacional. Pero aunque un total de 190 empresas firmaron acuerdos para la mejora de la seguridad en los edificios y se ha puesto en marcha desde el gobierno un plan de acción, ni siquiera todas las marcas que estaban directamente involucradas cumplieron sus compromisos de compensaciones económicas.

Las misteriosas etiquetas con denuncia del Primark

El año pasado Primark se vió también en una auténtica situación de crisis de comunicación al empezar a aparecer unas misteriosas etiquetas que parecían provenir de quién confeccionaba la ropa denunciando su situación. “Obligados a trabajar exhaustos largas horas” fue uno de los mensajes. A pesar de todo, la cadena de textil aseguró que se trataba de un montaje. Aunque fuera una acción de denuncia nos daba otro motivo más para reflexionar.

¿Cuántos esclavos trabajan para ti?

La organización Made In a Free World pone a disposición de cualquiera una sencilla herramienta online llamada Slavery Footprint con la que puedes saber cuántos esclavos hay implicados en tu consumo diario. Se valora la ciudad en la que vives, cómo es tu casa, la cantidad de ropa que tienes, tus dispositivos electrónicos, tus joyas, los deportes que practicas… Todo ello para dar un resultado que te impacte y te haga ver cómo afecta lo que haces al otro lado del mundo.

 

Imagen de Creative Commons de Peiyu Liu