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1. Investiga, alimenta tu curiosidad, tira del hilo. Sigue las pistas, empápate de historias, adéntrate en temas desconocidos. Documéntate. Lee y, sobre todo, no te olvides de leer libros.

2. Escribe, escribe, escribe. Y cuando estés cansado escribe más. Hazlo también cuando no te apetezca. Escribe todos los días de la semana (sí, aunque sea sábado, o lunes, o domingo. Siempre hay excusas, véncelas). Descubre cuál es el mejor momento para que tu mente se ponga a trabajar y aprovéchalo.

3. Cuida la forma. Las palabras son tu arma más preciada, amplía tu vocabulario, busca sinónimos, da giros originales a las frases pero mantén el sentido y busca la comprensión del lector.

4. Haz vade retro a las incorrecciones, las faltas ortográficas, las inconexiones. Para ello haz caso al siguiente punto:

5. Revisa tu trabajo ocho veces antes de entregárselo a nadie. La edición es una parte muy importante de las dinámicas diarias. No peques de orgullo pensando que tu texto estará perfecto a la primera. Es preferible corregirlo tú mismo a que te saquen los colores.

6. Imprime, subraya, manosea. El papel tiene su encanto y muchas veces es inspirador. Estar siempre sentado delante de la pantalla puede atrofiar algunos sentidos y necesitamos una mente despierta para desarrollar nuestro trabajo correctamente.

moyan bren

7. Viaja. Conoce otros lugares, sumérgete en otras culturas. Cambia de perspectiva. Haz fotos, habla con gente del lugar, intercambia ideas, conocimientos, ponte en la cabeza de una persona de otro país que no tiene que ver con el tuyo.

8. Embárcate en proyectos nuevos. No descartes ninguna opción, siempre habrá algo interesante detrás. Aprovecha la emoción de los primeros momentos para coger fuerzas y emprender aventuras. De cada una de ellas aprenderás algo distinto y nunca podrás hablar de fracaso porque la experiencia formará parte de tu saber hacer.

9. Mantén el espíritu crítico y recuerda que servimos a la sociedad. Procura mantener tu independencia y no dejarte influir por tus propias ideas y prejuicios. Haz revisión de lo que piensas ante cada tema al que te enfrentas y pregúntate si no te estás condicionando a ti mismo. Comenta el tema con otras personas que te ayuden a darle un buen enfoque.

10. Prueba todos los formatos posibles ante cada historia pero no te olvides de lo más importante: contar historias.