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“El trabajo de un reportero es caminar hasta la habitación oscura del final del pasillo y entrar. De otra forma, ¿cómo conseguirás saber lo que hay dentro?”

Con estas palabras definía hace unos años, Anthony Loyd la profesión del periodista, en su caso aplicada a los corresponsales más extremos, los que aparcan los escenarios seguros para relatar desde dentro un conflicto bélico. Esta cita se recoge en el libro “Los ojos de la guerra”, una publicación en la que 70 profesionales curtidos en los escenarios menos amables, relatan experiencias y recuerdan al periodista  Miguel Gil, quien  se dejó la vida trabajando en Sierra Leona.

Este libro es el primero de los que he seleccionado para intentar dibujar, a través de los propios profesionales,  lo que ha sido y es en la actualidad el periodismo. Diferentes piezas escritas y audiovisuales, que pueden formar parte de la lista de propuestas a las que, si os interesa, podéis dedicar tiempo en estas fechas navideñas.

La realidad de la profesión, con sus miserias y su recompensa vocacional, es la esencia del corto “El periodista y el camarero”. Una fotografía llena de realismo que invita a la reflexión, a través de frases como la siguiente ” El periodismo es una especie de estafa piramidal, en la que los que aguantan se alimentan de las nuevas vocaciones, a las que se les entregan las migajas del negocio”.

La  siguiente parada es Washington de la mano de dos clásicos del cine, que giran en torno a la profesión como son “Al filo de la noticia” y “Todos los hombres del presidente“. La primera es una película de 1987 centrada en el trabajo en el medio audiovisual, en la que se plantean las tensiones y los nervios que supone asumir ser un profesional de éxito y las dificultades para compaginarlo con la vida personal. Una realidad grabada en la frase que acompaña a esta cinta “Si no aguantas el calor, sal de la cocina”.

La segunda recoge uno de los capítulos míticos del periodismo. La historia de dos reporteros del periódico “The Washington Post“, que iniciaron la investigación del caso Watergate, que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon. De boca de este último salió la frase: “La prensa es el enemigo. El ‘establishment’ es el enemigo. Los profesores son el enemigo. Escribe esto cien veces en una pizarra y nunca lo olvides“.

Truman Capote

El testigo lo recoge un escritor peculiar y excepcional como es Truman Capote y dos de sus obras, “A sangre fría” y “Música para camaleones”. En esta última, Capote define parte de la dureza que supone enfrentarse al deseo y a la vocación de contar historias. “Un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”.

Y la despedida a esta definición colectiva de la profesión se la dejo a uno de los nombres clave del periodismo,  Ryszard Kapuscinski y su libro “Los cínicos no valen para este oficio”. “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de su destino».

Son muchas las palabras y matices que han ido dibujando a lo largo de los años la definición de lo que es y supone ser periodista. Esta definición está en construcción, te invito a compartir con nosotros qué significa para ti la profesión o las citas, libros… que te han marcado.