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Cuando parece que está todo inventado llega alguien como Paul Budnitz y sin seguir los estándares crea algo completamente distinto. Con el atractivo de lo nuevo y, sobre todo, de lo diferente, hace ya un año que se creó la red social Ello, antifacebook, sin publicidad y con un interés claro en no utilizar los datos de las personas que la forman. Una comunidad privada, a la que se accede por invitación y que además ha supuesto un revulsivo para todas las profesiones creativas. Fotógrafos, diseñadores y escritores han encontrado en ella una salida en la que exponer su trabajo sin necesidad de competir con todo el ruido de otras redes sociales. Los últimos datos publicados hablan de un millón de usuarios.

En contra del uso de los datos de los usuarios

Su manifiesto deja bastante claro cuál es la idea que hay detrás de Ello. Están en contra de cómo se utilizan nuestros datos en otras redes sociales. De que cada clic, cada me gusta y cada enlace que compartimos sea monitorizado con el fin de enlazarnos con aquellos productos que vayamos a comprar. Todo un estudio de mercado en el que participamos a conciencia.

Cuando lees el manifiesto dentro de la plataforma tienes dos opciones: estar deacuerdo o no. En el caso de que pinches en el no, el enlace te llevará a la página de facebook en la que se recoge su política de datos. Un guiño de los creadores de Ello.

Antifacebook

Ello tuvo un momento clave en septiembre de 2014. Aunque llevaba desde  marzo funcionando no fue hasta esa fecha cuando empezó a sonar su nombre con fuerza. Esto se debe a que un grupo de Drag Queens había sido expulsado de facebook por no utilizar sus nombres reales. En su apoyo, simpatizantes de la comunidad LGTB de San Francisco se mudaron a Ello, donde consideraban que podían comunicarse de manera menos mediatizada. Y ahi vino el boom en el que se llegaron a registrar 31.000 invitaciones por hora.

Una red social que permite el porno

De hecho, está menos mediatizada que otras. Ello tiene unas normas en cuanto a los contenidos más laxas que el resto de las redes sociales, ya que permite los contenidos pornográficos siempre que no se promueva el dolor a otras personas o la pedofilia. Este tipo de imágenes y textos deberá ir acompañado con una etiqueta identificativa  que recibe el nombre de “Not Suitable for Work” (“inapropiado para el trabajo).

Así, podemos encontrar en esta red social algunas obras artísticas en las que se muestran específicamente algunas zonas del cuerpo que en cualquier otra plataforma de este tipo estarían vetadas.

Sus normas, además, tienen un halo de respeto por la comunidad. Elaboradas pensando en que nadie debe hacer daño a otras personas, compartir sus datos o incitar a hacerse daño a sí mismos, además de respetar los derechos de autor, entre otras. Todo un manual zen que sorprende en un medio tecnológico como éste.

Si no hay publicidad, ¿Cuál es el modelo de negocio?

Su postura antipublicidad ha suscitado desconfianza entre algunos sectores que han publicado sus críticas a este modelo de negocio. Se preguntan cómo van a conseguir que esta plataforma sea rentable. Su creador Paul Budnitz lo tiene meridianamente claro:

[blockquote]Ello es un negocio. Las funciones generales son gratuitas y lo seguirán siendo. Venderemos funciones especiales que podrán añadirse al perfil por cantidades pequeñas[/blockquote]

Unas funciones que de momento no se han añadido aún a la plataforma, por la que se puede navegar libremente, seguir a otros usuarios, postear imágenes de gran calidad, gifs animados, etc.

Un diseño artístico que enamora a los creativos

El interfaz de Ello también rompe moldes. Se trata de un diseño minimalista, con una letra que recuerda a las antiguas máquinas de escribir, con mucho blanco de fondo y muy limpio. Lo interesante es el contenido que cada usuario sube y se le da especial importancia a la fotografía. Todo ello responde muy bien a cómo se definen ellos mismos como un lugar sencillo, bonito, sin anuncios y privado.