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92 millones de usuarios deben hacer mucho ruido en la casa de Flickr y la gestión de contenidos por parte de la red social de fotografía tiene algunas normas, pero ninguna relacionada con el ridículo ni el frikerío. En ese sentido, los flickeros son libres cual palomas, lo que provoca una serie de imágenes que impactan ya no por su rareza, sino por haber sido compartidas. Es el caso de la imagen sobre estas líneas, en la que una usuaria recrea una foto de su niñez. Más de cien comentarios y la inclusión en una lista de fotos que pueden hacer peligrar tu trabajo en Buzfeed ha sido el resultado de esta acción, en la que quizá no habría sido mala idea seguir el #keepitpersonal. La cuestión es por qué no es la única.

Haciendo yoga en bragas
Imagen de CC de Sarah Biblik

Un añadido interesante es la licencia creative commons que imprimen sus propietarios a este tipo de imágenes. Sus dueños, no sólo no las mantienen en un ámbito más personal mediante las opciones de privacidad que Flickr les ofrece, sino que otorgan derecho a compartirlas libremente, incluso para fines comerciales.

Las especies en el ecosistema de Flickr

En una red social que opera prácticamente como un banco de imágenes al que acudir cuando se requiere de una instantánea concreta, las búsquedas arrojan algunos resultados sorprendentes para el común de los mortales. Y es que en Flickr cohabitan multitud de especies, es un ecosistema que da la bienvenida a todo aquel que quiera compartir imágenes, buscarlas y admirarlas o usarlas para sus propias plataformas de contenido como blogs, portales o magazines.

Este tipo de usuarios que comparten imágenes de corte personal en público (cena romántica, nos hemos comprado un wok, haciendo yoga en bragas, yo en… etc, etc) conviven con amateurs y profesionales de la fotografía que quieren mostrar sus instantáneas. Algunos simplemente disfrutan con la toma de imágenes y otros buscan venderlas para obtener un dinero extra. También los hay que utilizan Flickr a modo de portfolio y utilizan las licencias más restringidas, con lo que el resto de usuarios no pueden usarlas en su beneficio.

Ilustradores que muestran su trabajo son otra de las especies en el ecosistema de esta plataforma, donde podemos ver algunos bocetos de gran calidad y otros cuyos interrogantes nos ahogan desde la pantalla.

¿Por qué compartimos lo que compartimos?

[blockquote]Siempre nos hemos preocupado de la mirada del otro, pero cuando te conviertes en una creación mediática -porque lo que construimos a través de nuestra persona pública es un personaje-, cada vez pensamos más como actores que interpretan un papel frente a una audiencia y encapsulamos emociones en pequeños mensajes. ¿Estamos perdiendo por ello riqueza emocional e intelectual? No lo sé. Me da miedo que poco a poco nos vayamos haciendo más y más uniformes y perdamos rasgos distintivos de nuestras personalidades.[/blockquote]

Así se manifiestaba Nicholas Carr en una entrevista que le hicieron en 2011. Fue director del Harvard Business Review y lleva dos décadas dedicándose a escribir sobre tecnología. Su libro Superficiales, ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? ahonda en esta y otras ideas acerca de cómo internet nos ha cambiado como individuos.

Las redes sociales y el narcisismo están muy vinculados, tanto que se ha llegado a decir que facebook potencia el “síndrome del famoso”. Se habla de “personalidad exhibicionista”, que cuanto más público tenga, mejor. Una cuestión que se magnifica cuando no hablamos de plataformas cerradas. Será que el minuto de fama está mucho más a mano cuando lanzamos algo al mundo realmente sorprendente, sea cual sea su idiosincrasia.

Imagen de Creative Commons de Emergency Brake