Share Button

Los constantes cambios que vive el mundo de la comunicación y de las nuevas tecnologías nos animan a apostar sobre seguro. Las redes sociales viven sus altibajos, cada cierto tiempo aparece algo nuevo y el mapa se va configurando de otra manera. ¿Dónde está nuestro público? Para no tener que jugar al “sigue a la reina” y perder en el camino seguidores, una buena estrategia pasa por generar comunidad es hacerlo de forma independiente, es decir, al margen de las redes sociales, en torno a una marca.

Si creamos una comunidad propia vamos a tener otras ventajas como el poder de decisión para establecer unas reglas del juego, para poder dar a quienes pertenecen a ella opciones que quizá no existan en las redes sociales convencionales y eliminar todo aquello que nos resulte superfluo para nuestro objetivo. Vamos a tener una comunidad con visos de durar en el tiempo, que no se esfumará si las redes sociales cambian sus paradigmas y/o condiciones.

Si creamos una comunidad propia ellos no van a estar allí porque buceando en facebook te encontraron y dieron al “me gusta” o decidieron seguirte en twitter, en cuyo caso no sabríamos exactamente qué ánimo tienen. Quizá sólo estaban cotilleando lo que publicabas, pero no interactuaban ni eran verdaderos miembros. En cambio, con una comunidad independiente en la que hay que pasar por un registro propio sabes que si rellenan los campos es que realmente quieren estar. Nadie regala sus datos y todo el mundo está cansado de darse de alta en sitios, así que el hecho de que lo hagan en la marca es ya un plus.

Es algo que hace tiempo implementaron ya algunos medios de comunicación, buscando la fidelización de las audiencias y haciendo sentir al lector como parte importante del proceso de la información (por ejemplo, destacando los comentarios de usuarios registrados). Con las posibilidades más o menos limitadas dependiendo de la estrategia elegida, este tipo de comunidad construye alrededor de la marca un público con más compromiso.

En torno al deporte se ha tenido en cuenta esta máxima de generar comunidad propia. Es el caso de dos grandes marcas fabricantes de ropa y calzado deportivo: Reebok y Nike. Ambas han construido alrededor de su nombre la posibilidad de sumarte al proyecto de alguna manera (si logramos que nuestros públicos se sientan identificados aumentaremos su fidelidad):

Reebok One

La comunidad que ha generado Reebok está orientada a profesionales del fitness (posibles clientes pero, sobre todo, posibles prescriptores), aunque también tienes la opción de registrarte como no profesional/fan. ¿El gancho que ofrecen para que entren? Descuentos en el producto, comisiones por venta y puesta en contacto con otros compañeros. Contenido especializado en torno al entrenamiento, vídeos, encuestas, debates y una plataforma en la que darse a conocer son algunas de las cosas que ofrece. Además, los usuarios pueden crear grupos en los que compartir alrededor de un deporte y acceder a un calendario de eventos.

Comunidad Reebok One

Una plataforma que fomenta el deporte y la motivación por el ejercicio físico. Pero claro, necesitarás unas zapatillas, un pantalón adecuado, una camiseta transpirable, un sujetador deportivo…

Nike +

La comunidad de Nike está más orientada al común de los mortales y a su entrenamiento personal. Motivación, distintas formas de medir los resultados y de mejorarlos, consejos de profesionales de renombre… todo con un solo y sencillo mensaje de fondo: entrena, entrena y entrena. Otra de los extras que aporta es el Nike Fuel, una forma de medir todo tipo de ejercicio (incluso los bailes que te puedas pegar un sábado por la noche) para saber cuál es tu actividad física, con la opción de compartirla con amigos y “picarte” con ellos a ver quién consigue más.  Un cóctel que Nike adereza con una aplicación móvil (Nike +), el reloj Sportwatch GPS, el juego de Kinnect y la aplicación Training Club.

Calcular los kilómetros totales recorridos por la comunidad, las metas alcanzadas, las calorías quemadas o el Nike Fuel, la marca apela a ese sentimiento de pertenencia al grupo que nos moverá a seguir los pasos de la multinacional del deporte.

El ejercicio artístico: el ejemplo de Etsy

En un ámbito diametralmente opuesto, otra plataforma ha basado su estrategia de comunidad en la generación de unos lazos entre todos los miembros. Hablamos de Etsy, donde handmakers de todo el mundo venden sus productos hechos a mano, los usuarios pueden seguir a esta o aquella tienda, pertenecer a grupos, debatir en foros, hacer listas de favoritos, conocer los procesos artísticos de los diseñadores que comercializan de forma personalizada sus creaciones, acudir a eventos, organizar acciones de Etsy en la propia ciudad  y conocer a otros apasionados de este mundo, entre otras opciones.

Fomentar la economía entre las personas, construir un mundo más sostenible e impulsar la actividad artesanal y artística son los puntos fuertes de esta plataforma, en la que todos los usuarios, tanto compradores, como vendedores, como aquellos que pertenecen pero ni compran ni venden, están unidos por esta otra forma de hacer las cosas.

 

Imagen de Creative Commons de Julia Koefender