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Las relaciones de los medios de comunicación con el poder son intrincadas. Uno no sabe a veces dónde empieza una cosa y dónde termina la otra. Si los primeros son los que influyen en los segundos, son capaces de aupar a líderes políticos o estrellarlos contra el suelo sin misericordia dependiendo de si el viento ha soplado a favor o en contra de la vela de su barco compuesta de billetes de los grandes.

De cómo los medios han acabado con carreras meteóricas hay un sinfín de ejemplos. O de cómo han aupado al poder a personajes como Obama, que hizo una campaña de imagen brillante, sobre todo en internet, considerada un ejemplo en cuanto a marketing político (se metió en el bolsillo a los medios de comunicación, que siguieron perpetuando sus mensajes alrededor de todo el mundo). Tanto que le dieron un Nobel de la Paz a pesar de que sólo llevaba meses en el cargo (más tarde se ha visto que ha pasado de Nobel de la Paz a Señor de la Guerra).

Si eres alguien que quiere tener dinero y una carrera política en la que nadie pueda tocarte los huevos siempre puedes montar tu propio emporio. Tus medios no pueden hablar mal de ti. Es el caso de Berlusconi, que cuando “sólo” era un empresario millonario, tras caer su principal aliado, el expresidente del Gobierno de Italia Bettino Craxi, se preguntó a sí mismo: “¿Qué necesidad hay de pagar a los políticos para que hagan las leyes que necesito si las puedo hacer yo mismo desde el poder?”.

En 2001, cuando se volvía a presentar a las elecciones ya era difícil encontrar críticas dentro de los medios de comunicación de su país, al controlar el 80% del mensaje, según el politólogo Giovanni Sartori. Todo ello gracias a su imperio mediático Mediaset.

Si has llegado ya a tu cúspide política, a la presidencia de un país, por ejemplo, y lo que buscas es quedarte tanto tiempo en ella como te sea posible, también puedes seguir el ejemplo de Hugo Chávez, moviendo todo el sector de medios para que te sea favorable. Según un informe de Human Rights Watch titulado Concentración y abuso de poder en la Venezuela de Chávez, “el gobierno de Chávez usó sus facultades regulatorias para aumentar la cantidad de medios oficialistas y redujo la disponibilidad de aquellos que ofrecen una programación crítica con el gobierno”. Entre otras medidas, los canales de televisión estatales pasaron de uno a seis (todos ellos con una línea editorial favorable al gobierno de Chávez) y emprendió acciones agresivas contra canales privados como retirar licencias (es el caso de RCTV, que ya sólo emite por Internet y eliminó los noticiarios por falta de financiación) o imponer multas de 2,1 millones de dólares (a Globovisión por la cobertura informativa de un motín carcelario en junio de 2011).

Pero los medios también saben utilizar su poder para generar (más) dinero, sobre todo si se ayudan de ciertas prácticas como las escuchas telefónicas. Claro, estamos hablando del caso de News of the World, el tabloide que fuera parte del imperio del magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch. En este caso se buscaba acceder a información que no tenía la competencia para aumentar las ventas. Así, pincharon los teléfonos de más de 600 personalidades británicas, entre las que se encuentran el alcalde de Londres, Boris Johnson, Sarah Ferguson, Siena Miller o Hugh Grant. Pero esta práctica no se aplicó sólo a celebridades, sino que también habían intervenido el teléfono de una niña de 13 años que estaba desaparecida y que más tarde fue hallada asesinada. Cuando la policía tuvo conocimiento de este caso fue cuando saltaron las alarmas.

Estas informaciones que iban publicando tuvieron otras consecuencias como la caída del entrenador de la selección británica de fútbol a raíz de las revelaciones de líos de faldas en su vida privada tras tener cuatro años hackeado su teléfono.

El caso de las escuchas ilegales de News of the World ha provocado ya 90 arrestados, 16 acusados, una nueva normativa para la prensa británica y el juicio sigue abierto. Un último apunte: el que fuera director del tabloide sensacionalista, Andy Coulson, pasó luego a ser jefe de prensa de David Cameron, cuando éste todavía se encontraba en la oposición, acompañándolo luego en su cargo de Primer Ministro. Todo ello, a pesar y con el conocimiento de que durante el tiempo en que Coulson estuvo en News of the World se llegaron a hacer escuchas a funcionarios de la Casa Real que tuvieron como consecuencia la publicación de informaciones sobre el príncipe Guillermo. Ahora que ya ha dimitido y el juicio está en marcha queda por ver hasta dónde llegaron los tentáculos de este medio de comunicación.