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El cine y la televisión recurren de tanto en tanto a los periodistas para dar vida a sus historias. La profesión tiene su atractivo y sus apariciones en la pequeña y gran pantalla contribuyen a forjar la imagen, para bien o para mal, del oficio ante los ojos de la sociedad, además de mostrarnos su evolución en el tiempo y los acontecimientos.

La secuencia con la que se abre este artículo pertenece a la película Escuela de Periodismo (1956) dirigida por Jesús Pascual. Un fragmento que refleja cómo la profesión ha ido construyéndose, en este caso en España, poniendo en evidencia las trabas a las que han hecho frente las mujeres para ganarse su hueco en este oficio. Lejos de entrar en estereotipos ni guerras de sexos, el objetivo de estas líneas es analizar cómo el cine, la televisión y los propios medios de comunicación han ido perfilando la imagen de los periodistas ofreciendo al público diversos referentes que, en más de un caso, son ya parte del inventario colectivo.

Y es que periodistas hay para todos los gustos, el mundo del glamour, la fama y el poder encontró en el personaje de Miranda Priestly, interpretado por Meryl Streep en El diablo se viste de Prada (2006), a la directora de una popular revista de moda pasada de vuelta, adicta al trabajo y con pocos o ningún escrúpulo. Un personaje inspirado en una periodista de carne y hueso como es Anna Wintour, directora en Estados Unidos de la revista Vogue.

Los últimos años han servido otros nombres menos glamourosos al grupo de periodistas populares. Una reportera, en este caso de televisión, desastre, con poco conocimiento de la actualidad, aunque capaz de hacer reír con sus metidas de pata, más propias de un programa de humor que de un informativo como es el caso de Bridget Jones.

La pequeña pantalla tampoco ha pasado por alto a la profesión rescatando las historias de redacción. En esta ocasión, Tele5 ha cambiado el mundo del periódico retratado en la serie Periodistas por el de la revista de moda B&B para abordar temas como el desempleo en el oficio, las coberturas extremas, que pese a tratarse de un publicación de moda también las hay y las particularidades que rodean a fotógrafos, plumillas, becarios y puestos de mando, eso sí todo un tanto distorsionado y directo a alimentar las inquietudes profesionales de las nuevas generaciones, con una directora como Belén Rueda pasando 24 horas con Andrés Velencoso para realizar un reportaje.

El cine ha dejado también ejemplos de auténticos apasionados de la profesión como el equipo de Al filo de la noticia (1987). Una película americana cargada de matices y frases del tipo If you can’t stand the heat, get out of the kitchen que reflejaban la competitividad y el esfuerzo que era necesario invertir para triunfar en este oficio.

En esta línea, se movía también la periodista Lois Lane dando cobertura para el Daily Planet a las hazañas y rarezas con impacto social que un filón periodístico como Superman iba protagonizando. Una reportera incansable que marcó y ha marcado más de una respuesta, tras la vuelta del héroe a la pantalla, a la ya clásica pregunta: “y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

En los tiempos que corren, la imagen del Periodismo y de los periodistas está un tanto distorsionada y castigada. El lado más romántico de la profesión contado a través de las historias con proyección en la gran pantalla ha quedado eclipsado por los informes preocupantes sobre destrucción de empleo en el sector  o la caída en picado de la imagen que la sociedad y los propios profesionales tienen del oficio. Una realidad que hace que hoy en día sea más interesante, según las encuestas, dedicarse a cortar leña, trabajar en una plataforma petrolífera o alistarse en el Ejército que convertirse en la intrépida Lois Lane.

Imágenes con Licencia Creative Commons: andertoons