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Emprender de puertas para adentro, es decir desde la oficina o bajo las siglas de la empresa que paga la nómina a final de mes ya no es algo tan raro. Aunque el intraemprendimiento todavía tiene mucho camino por andar, más allá de los pasillos de las grandes multinacionales, la realidad es que cada vez salen a luz más ejemplos de cómo está vía para fomentar la innovación y el espíritu creativo de los trabajadores está calando en los cerebros de los directivos.

El intraemprendimiendo no es nuevo y ya a finales de los setenta permitió a una empresa como 3M dar la campanada descubriendo un papelito con adhesivo que bajo el nombre de post it se abrió un hueco en el mercado. Una propuesta que se cocinó en los fogones de la propia compañía al apostar por salirse de las rutinas de trabajo y permitir a la plantilla idear.

Pero esta apuesta por aprovechar el talento no es fácil de asumir y requiere que las empresas den un paso más en cuanto a acción corporativa se refiere. Crear o liberar a los empleados, a esos intraemprendedores, para que trabajen en estas líneas supone asumir un cambio en la relación con el equipo viéndolo como protagonista y auténtico motor de cambio.

Gigantes como Google han llevado la voz cantante en este engranaje de trabajo que abre la puerta de la jaula a las mentes más emprendedoras. El conocido buscador utiliza su intranet como un auténtico escaparate de diálogo para fomentar la creación de grupos de trabajo que generen nuevas vías de crecimiento. Eso sí, los empleados cuentan con un 20% de su horario laboral para dar rienda suelta a sus cabezas.

Orange abría también su intranet para escuchar las ideas de sus trabajadores, así como otras iniciativas planteadas por Ikea o Telefónica desde cuyos cuarteles generales se han activado equipos específicos de innovación desde los que han surgido grandes avances a base de experimentar, ver aquellas cosas más “domésticas” que podrían mejorarse y también equivocándose.

 

En definitiva, se trata de líneas de trabajo en las que las empresas han aportado capital, se han convertido en el primer cliente del propio proyecto ideado por algunos de los suyos, o han incentivado de alguna manera ese espíritu basado en el “haz lo que ames” para obtener mejores resultados.

El intraemprendimiento avanza y en un mercado cada vez más competitivo se presenta como una buena herramienta para generar valor añadido. Y su importancia comienza a dejarse ver en los diferentes foros de debate especializados en este tema en los que ejecutivos de primer orden comparten experiencias e ideas para lograr que las empresas aprovechen al máximo todo su potencial humano.

¿Qué factores es importante cultivar para no dejar escapar a los intraemprendedores?

  • Crear espacios que hagan posible detectar el talento, la creatividad y el espíritu emprendedor. Programas de convivencias, propuestas en la intranet, foros de diálogo internos… o puntos de encuentro que permitan a los trabajadores exponer de una manera natural su potencial.
  • Cultivar un ambiente de trabajo más libre y que favorezca que las ideas fluyan.
  • Aportar incentivos que hagan ver que la generación de esas propuestas es importante. Involucrar a la plantilla para que ofrezca ese valor diferencial que puede generar grandes oportunidades y hacerles sentir confiados en el hecho de que no se les va a acabar recriminando nada, ya que en esta parcela equivocarse es una parte del trabajo. Para lograr este objetivo es importante contemplar retornos de tipo económico si el proyecto triunfa, aportes de capital, conceder un porcentaje del horario de trabajo para realizar estas tareas, días libres…
  • Trabajar en la parcela de comunicación interna para crear una cultura de empresa coherente, compartida por todos y que haga sentir a la plantilla que esa libertad a la hora de aportar su tiempo y su conocimiento vale la pena.
Imágenes con Licencia Creative Commons: Bala Sivakumar