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Todas las personas tienen un pasado y las marcas asociadas al nombre de sus creadores no iban a ser menos. Más allá de los recuerdos bonitos hay unos cuantos otros que con el paso de los años, alguna que otra empresa preferiría que quedasen archivados en la carpeta del ayer por el impacto que rememorarlos puede tener en la actualidad.

En el caso de la firma de moda Hugo Boss, asentada en el tentador sector de las confecciones de lujo, la trayectoria vital de su creador ha proyectado alguna que otra sombra sobre la actual imagen sofisticada y refinada de la marca. Y es que, los orígenes de este imperio textil tuvieron más de un punto de encuentro con el movimiento nazi.

Hugo Ferdinand Boss (1885-1948) consiguió llevar su empresa a lo más alto al hacerse con la confección de los uniformes militares del movimiento liderado por Adolf Hitler. Unos primeros encargos a los que siguieron otros muchos más y que convirtieron a esta enseña en una empresa potente, al calor de unas etiquetas con el distintivo de made in Germany.

El hecho de que los talleres de Hugo Boss recibieran este encargo no fue una casualidad y en gran parte, esta inyección de trabajo se debió a las simpatías manifiestas que este empresario alemán tenía hacia el Partido Nazi. Su vinculación a la causa hizo posible que el negocio de este emprendedor de gran olfato lograra pasar de la categoría de modesto taller de ropa, en el que trabajaban una veintena de personas, a convertirse en una empresa de renombre y con unos ingresos más que destacados.

Un libro, un perdón y un comunicado

Con el paso de los años y una etapa como la actual en la que las comunicaciones se mueven a escala planetaria y la huella digital que dejan personas y empresas es más profunda que nunca, la marca ha apostado por entonar el mea culpa e intentar reconciliarse con el pasado. La aparición del libro Hugo Boss, 1924-45, escrito por el historiador Roman Köster, fue un momento clave para la firma alemana, al decantarse por autorizar y reconocer un contenido en el que se relatan los vínculos de su fundador con el nazismo, además de otros puntos controvertidos como el hecho de que la empresa se valiera de prisioneros de guerra para sacar adelante sus producciones.

Más allá de ese “así fue”, la dirección de la compañía ha puesto en marcha toda su maquinaria comunicativa, un paso que la llevó a emitir un comunicado expresando su más “profundo pesar por lo acontecido”, a raíz de la puesta en circulación de esta controvertida publicación sobre sus orígenes. A partir de este punto de inflexión, el gigante de la moda alemana ha centrado esfuerzos en una serie de acciones comunicativas destinadas a dejar a un lado este capítulo gris de su trayectoria e intentar reconducir su historia.

Con este objetivo, la empresa afronta en la actualidad una activa política de Responsabilidad Social Corporativa con actuaciones vinculadas a diferentes áreas como la preservación del medio ambiente, a través de diversas campañas de reforestación, o algunas acciones de ayuda humanitaria dirigidas a contribuir en situaciones extremas. Una serie de compromisos sociales, en definitiva con los que esta marca de lujo ha conseguido mantener el pulso a ese envite del ayer, rebajar la carga que sobre su imagen ha proyectado ese pasado complejo, además de situarse a la cabeza de un sector altamente competitivo como es el de la moda posicionándose en la lista de las cien compañías que más han aumentado su valor en los últimos años.

 

Imágenes con Licencia Creative Commons: Mahima H