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Quizá no sea en lo primero en que se piense cuando se evoca el nombre de Spock, pero sin lugar a dudas su mera existencia ha sido motivo de zozobra en más de una ocasión para el actor Leonard Nimoy, que encarnó al personaje más célebre de Star Trek. Sus dos autobiografías son la prueba de ello. Con una diferencia de veinte años entre una y otra, sus títulos ya dan una idea de cómo le afectó representar el que a fin de cuentas ha sido el papel de su vida: «Yo no soy Spock» (1975) y «Yo soy Spock» (1995).

Yo no soy Spock (1975)

La fama que llegó a alcanzar la serie Star Trek desde muy pronto ha sido un arma de doble filo que ha caído sobre la cabeza de Nimoy. Después de tres temporadas con muy bajo presupuesto, la cadena NBC decidió no continuar con el proyecto que había iniciado en 1966. Pero las continuas reposiciones de los capítulos que se dieron después en diversos canales de televisión catapultaron esta producción de ciencia ficción: ya era un fenómeno fan. En 1972 tuvo lugar la primera conveción trekkie en Nueva York.

Fue una suerte, desde luego, que el creciente interés en la serie provocase la continuidad de la franquicia, pero Nimoy quería distanciarse de su personaje. Se sentía encasillado. Por ello, en 1975 publicó su primera autobiografía bajo el título “Yo no soy Spock”. En ella, según sus palabras, no trataba de rehuir del medio vulcano y medio humano, sino dar respuesta a las preguntas que le hacían en el momento. A pesar de ello, el título de la obra era categórico: quería diferenciar entre Leonard Nimoy y Spock.

En sus propias palabras, extraídas de Yo no soy Spock:

[blockquote]The question is, without Spock, who am I? Do I, or would I, exist at all without him? And without me, who is he? I suspect he might do better without me than I without him. That bothers me. Or more accurately, it concerns me.
That’s why I’m writing this book. Maybe if I can get it all down on paper and see the words and ideas staring me in the face I might understand. I might get a better fix on what I am and who he is. With Spock and me it’s a unique game of “I’m O.K. We’re O.K.” [/blockquote]

Nimoy trató de cultivar otros campos como la poesía, la literatura, la fotografía y también la dirección. De hecho, él mismo fue quien dirigió dos de las películas de la saga galáctica: “Star Trek III. La búsqueda de Spock” y “Star Trek IV. Misión: salvar la tierra”. También realizó otros trabajos de dirección como “Tres hombres y un biberón”.

[blockquote]¿No está ya harto de ser Mr Spock?[/blockquote]

[blockquote]Es como una relación amorosa en la que al principio hay mucho entusiasmo, luego cierto desencanto y finalmente se alcanza un equilibrio. Al principio me afectó muchísimo. Esa influencia llegó a ser explosiva personal y profesionalmente, pero ahora ya está todo casi en su sitio (1984)[/blockquote]

Yo soy Spock (1995)

Ese equilibrio se terminó fraguando en su última y definitiva autobiografía, publicada en 1995. Tras veinte años Nimoy había aprendido a domar a la bestia o simplemente a convivir con ella. Fruto de ese trabajo interior son las conversaciones que mantiene con Spock a lo largo de este segundo libro. En él repasa de manera emotiva su carrera y habla de su amor por el cine en general y por Star Trek en particular. Además, habla de cómo las decisiones de su vida han estado marcadas por la voz de Spock, que llegaba desde el fondo de su mente.

En esta reconciliación con Spock Nimoy habla de lo que el personaje le ha aportado a lo largo de su dilatada carrera y equilibra así las reacciones de su primera biografía, que no sentó bien a algunos círculos de fans. De hecho, ya en el primer capítulo aclara que quiere terminar con este volumen con «esos rumores tan feos».

Tampoco hay que olvidar lo que Nimoy aportó a Spock: sin ir más lejos el famoso saludo formando una uve con los dedos de la mano. Su origen: un gesto que se realiza en una ceremonia rabínica, aunque con las dos manos. Lo introdujo en lugar del abrazo marcado en el guión del capítulo «La época de Amok», ya que pensaba que ese saludo no iba con su personaje.