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[blockquote]Sé quién soy, sé en qué creo y es todo lo que necesito saber. Y desde ahí, haces lo que necesitas hacer[/blockquote]

Este es sólo uno de los pensamientos que el actor, cantante y productor Will Smith lanza por si alguien quiere cogerlo al vuelo. Todo está alineado con una forma de pensar que muchos catalogan dentro del coaching y que se ha convertido en todo un ejemplo de filosofía de vida que comparte en las entrevistas que concede.

[blockquote] Si no estás haciendo mejor la vida de alguien más, entonces estás perdiendo el tiempo[/blockquote]



Es un trabajo de largo recorrido el que se plantea Smith con este proyecto de futuro que abarca ayudar a los demás prácticamente como una extensión de uno mismo. De hecho, uno de sus objetivos de futuro en su matrimonio con Jada Pinkett es ser los mayores filántropos de Estados Unidos. Y ha reconocido que dedica mucho tiempo a ver los TED.

66 millones de fans en facebook no pueden estar pendientes de chorradas. Y es que nuestro carismático príncipe comparte mucha de esa energía vital en las redes sociales. El amor por vivir y el amor por ser útil. Todo eso conforma una estrategia de branding sin serlo. En realidad, él sólo está siendo él mismo y es evidente que no hay nada más detrás.

Sus inicios

De la música rapera antes de los 20 años le quedan dos grammys con el dúo DJ Jazzy Jeff & the Fresh Prince y la amarga experiencia de haber derrochado mucho dinero. Se fulminó su fortuna y se quedó con una deuda con el gobierno por no haber pagado impuestos. Pero Will tuvo un ángel de la guarda: la NBC le propuso hacer una serie cuya repercusión nadie atisbaba: El Príncipe de Bel Air.

Parece que Will Smith se propuso bien pronto seguir el consejo de su abuela: “Si vas a estar aquí, es necesario que marques la diferencia”. En pocas temporadas el entonces rapero y actor decidió pasarse también al ámbito de la producción, figurando como tal en los créditos de la serie.

Haciendo caja y el emprendedor híbrido

Desde entonces, no sólo ha hecho cajas millonarias para la industria del cine norteamericano, sino que además se ha embarcado en otros proyectos con un carácter menos comercial, con más alma, una apuesta personal. Ha sido el caso de películas como Siete Almas o La Vida Secreta de las Abejas, historias con un aura especial que dejan de lado la comicidad. Aunque también ha producido otros proyectos como Showtime, Yo, Robot o Hitch, aquella película en la que encarnaba a una especie de coach de citas.

Por cada película para divertir al público intenta hacer una que invite a la reflexión, tal y como cuenta en una entrevista a La Nación de Argentina:

[blockquote]Tengo que desafiarme y empujarme. Mi único trabajo es asegurarme de no dejar nada sobre la mesa, de llevar al máximo lo que un joven de Filadelfia puede hacer en el mundo del cine. No existen límites a lo que puedo crear en este momento[/blockquote]

Para ello, utiliza la fórmula del emprendedor híbrido, una idea mucho más común en Estados Unidos que en España, donde se es emprendedor o no se es. Sin embargo, en Norteamérica se tiene un concepto mucho más amplio y flexible del emprendimiento, en el que se compagina con otras actividades por cuenta ajena.

Oh, la fama

Will Smith no se queja de la atención que recibe, convive de forma tranquila con su fama:

[blockquote]Al ser famoso, se te otorgan derechos que no se le otorgan a otras personas que no son famosas. Si voy a pasar al frente de la cola (en un restaurante) porque soy Will Smith, entonces tengo que firmar todos los autógrafos. Si no quiero firmar ningún autógrafo, no voy al frente de la cola. Es así de simple. Haz la cola como todos los demás[/blockquote]

Y esto, parece que le viene de siempre:


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