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En el periodismo clásico la infografía buscaba apoyar a la información principal: el texto escrito en los periódicos y las imágenes en televisión. Sin embargo, actualmente la era de internet facilita que escojamos la mejor manera de contar nuestra historia, por lo que una infografía puede tener entidad per se lo que abre un camino de inmensas posibilidades para construir un relato distinto. Sorprender al lector o al usuario es una de esas misiones intrínsecas entre los que nos consideramos contadores de historias. Llamando su atención conseguiremos que escuche lo que tenemos que decirle y para ello debemos crear la infografía perfecta.

 

Valor añadido: fundamental

La red posibilita una vez más el acceso a cualquiera a las herramientas necesarias para cumplir sus deseos. Lo cual quiere decir que todo el mundo puede llegar a la técnica que posibilita la elaboración y publicación de una infografía, pero eso no es suficiente. Si llevamos a cabo un trabajo infográfico debemos aportar un valor añadido real, una forma diferente de explicar unos hechos o llamar la atención sobre determinados datos. Y, además, tenemos que seguir volcando nuestra identidad de marca en todo lo que hacemos.

¿Qué debe tener la infografía perfecta?

Una buena infografía debe asentarse sobre cuatro pilares fundamentales:

-Datos:

Sostienen todo el peso de la infografía. Sin ellos no estamos ofreciendo nada en lo que basarnos. Y deben ser fiables, oportunos y aportar contenido.

-Diseño:

Indispensable acompañar los números y palabras de una presentación profesional. Aquí es importante la maquetación, el color, las fuentes y, sobre todo, que sea leíble (claridad en la presentación del contenido).

-Historia:

Convertir los números en un relato con un hilo conductor, proporcionarles un sentido, es vital para no dejar al usuario durmiendo. Ha de aportar inteligencia, el problema junto a la solución y debe ser un mensaje claro.

-Generar el impulso de compartir:

Si no conseguimos viralizar el contenido estaremos cayendo en la invisibilidad. Conseguiremos nuestros objetivos en este sentido apostando por el SEO, la localización y el Social Media.

 

Herramientas gratuitas para crear infografías

A la hora de seleccionar la plataforma en la que crearemos nuestra infografía teniendo presente la calidad del resultado, tendremos que purgar bastante. La cantidad de recursos que encontramos es inmensa pero no todos son válidos para lo que pretendemos. He aquí tres que ofrecerán una solución más que aceptable:

Infogr.am: la plataforma ofrece la posibilidad de crear infografías con 30 plantillas diferentes. Para la inserción de los datos facilita la exportación desde distintos documentos y una vez que se haya realizado el trabajo se puede descargar.

Easel.ly: dispone de varias maquetaciones distintas relativamente sencillas y fácilmente customizables. No es demasiado potente, pero si la búsqueda lleva la etiqueta de sencillez, puede ser una buena opción.

Picktochart: con una versión gratuita y otra pro, nos ofrece unos diseños profesionales y modernos de forma gratuita. Pueden editarse y personalizarse. Existe la posibilidad (en fase beta) de exportarse a Slideshare y Evernote, publicarse y descargarse como imagen.

Confiar en un diseñador

Dependiendo de la complejidad del trabajo ante el que nos hallemos, quizá la mejor idea sea contratar a un profesional. Una opción en este sentido es Visual.ly, que ofrece un equipo de periodistas, diseñadores, animadores y desarrolladores adecuados para cada proyecto. El precio se sube, pero los resultados son altamente profesionales. Por otro lado, algunas plataformas de freelance pueden ser también un lugar en el que encontrar a la horma de tu zapato (profesionalmente, claro). Domestika (centrada en el diseño), Infojobs Freelance o Nubelo son algunas posibilidades.

Usar material ajeno

Si hay contenido de relevancia que puede ayudarte en la construcción de la comunicación de tu marca y en la información que ofrece, también es una buena idea hacerse eco de él. La curación de contenidos (content curator) está cogiendo cada vez más relevancia y suma al proyecto si se realiza adecuadamente. Ante esta situación tenemos dos opciones: acogernos a contenido con licencia de Creative Commons o rastrear quién es el propietario del contenido para pedirle permiso para usarlo.

Infografía de Creative Commons de Dashburst