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La huella que las personas dejan en las redes sociales y en el llamado universo online es profunda y puede convertirse, si así es la voluntad de los familiares o de los titulares de las propias cuentas en eterna. Facebook, Twitter, Linkedin, Instagram o Google atesoran auténticas biografías digitales de sus usuarios creando un recorrido en el que, como en la vida misma, la despedida también está presente.

Por la naturaleza del material que almacenan, estas plataformas han adoptado a lo largo de los últimos años diversas fórmulas para proceder con las cuentas de aquellas personas fallecidas con el objetivo de respetar su memoria y preservar su privacidad.

El más allá adquiere así una nueva dimensión virtual de la mano de las redes sociales y de diversos espacios web y aplicaciones de lo más dispares.

¿Cómo se gestiona en el universo online la huella digital de los que ya no están?

En el caso de Facebook, la red social pone a disposición de los allegados del fallecido dos opciones: la posibilidad de tramitar la desaparición de la cuenta por completo o por contra crear lo que denominan una página conmemorativa. Una especie de cementerio virtual en el que amigos y familiares pueden seguir haciendo llegar sus mensajes para mantener activo el recuerdo.

Dos posibilidades para las que se sigue una política de ratificación estricta en la que es necesario aportar a Facebook documentación acreditativa de la defunción y que demuestre la vinculación con el fallecido, entre otros datos.

En una línea diferente, otras redes sociales más especificas como es el caso de Elysway han llevado un paso más allá la apuesta por tener a los que ya no están más presentes. En este espacio digital, los familiares y amigos del difunto pueden crear un perfil en recuerdo de ese ser querido e interactuar con él.

Detrás de estas cuentas hay personas próximas y del círculo de confianza del fallecido que emplean este espacio para recodarle a través de mensajes, imágenes o vídeos y mantener el contacto con conocidos y personas cercanas a los difuntos.

Un pulso a la inmortalidad a base de avatares e inteligencia artificial

Otro espacio que pretende revolucionar esta parcela es Eternime. Un sitio web que plantea una alternativa más sofisticada en torno al concepto de la “inmortalidad”. La idea es la de ofrecer a las personas la posibilidad de ir construyendo en vida su legado virtual incorporando a la página fragmentos de sus recuerdos, vídeos, escenarios y destinos favoritos e incluso consejos.

La plataforma procesará toda la información generando, mediante sistemas de inteligencia artificial, un avatar con el que las personas cercanas al titular de la cuenta podrán interactuar con él cuando fallezca. La web permitirá al fallecido comunicarse mediante mensajes, información, consejos e incluso manteniendo encuentros y conversaciones gracias al material facilitado.

Esta propuesta, que no ha estado exenta de las críticas, es el reto de un equipo de emprendedores que pretende dar su particular respuesta al “miedo de muchas personas a dejar de existir”, afirman.

Bajo el formato de red social se presenta también InMemoriam, un espacio que brinda a las familias y amigos la posibilidad de honrar a sus seres queridos fallecidos creando una cuidada huella digital para mantener vivo su recuerdo. Este portal es un sitio internacional y multidioma, donde pueden darse de alta usuarios de todo el mundo.

La idea de esta plataforma es conectar y salvar distancias entre familiares y personas cercanas a quienes fallecieron. La página ofrece diferentes posibilidades como la creación de panteones virtuales, un servicio de generación automática de esquelas, de condolencias, de perfiles de los difuntos en los que compartir mensajes y fotografías o la creación de árboles genealógicos familiares editables con información de quienes ya no están en vida.

La última voluntad al estilo Google

Más práctico, el gigante Google puso en marcha en 2013 una nueva función dirigida a decidir qué hacer con la información y material depositado en algunos de sus canales como Drive, YouTube o Gmail. Con este servicio el potente buscador ofrece en vida a los usuarios lo que denominan un Administrador de cuentas inactivas en el que los propietarios deciden qué hacer, cuándo o a quién enviar los datos almacenados en estas plataformas una vez fallezcan.

Por su parte Twitter cuenta también con una detallada política de gestión de cuentas ante casos de fallecimiento. La red social ofrece la opción de eliminar estos perfiles previo envío de un documento notarial acreditativo y el certificado de defunción, así como la opción de suprimir determinado contenido escrito o audiovisual.

Linkedin requiere del envío de una solicitud de baja aportando datos del usuario fallecido y documentación acreditativa sobre el parentesco.

Y para quienes quieran dejarlo todo bien atado y organizado, Tellmebye es una empresa que se encarga de gestionar todo el rescate de datos guardados en la nube, tramitar el cierre de cuentas en redes sociales, designar herederos de dinero virtual depositado en espacios como Amazon o PayPal, dejar mensajes programados que se enviarán a familiares y amigos o realizar un Documento de Voluntades Anticipadas.

 

Imágenes con Licencia Creative Commons: John Shedrick

OntheRecord colabora con la prestigiosa revista Forbes