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El “tranquilo, es de Bayer” o la extensa publicidad a la aspirina es lo que suele evocarse cuando hablamos de este gigante farmaceútico, pero su historia contiene irregularidades, indemnizaciones millonarias a enfermos y un curioso pero muchas veces ignorado dato: cuando pertenecía al conglomerado IG Farben crearon el gas Zyclon B. ¿Les suena? Empleado por los nazis para el asesinato masivo de prisioneros en los campos de concentración.

De hecho, Bayer es una de las empresas a las que los supervivientes del holocausto nazi han pedido indemnizaciones, junto a otras como Pelikan, cuya tinta se utilizaba para los tatuajes que imprimían a los prisioneros para marcarlos con un número. Otros conglomerados como Agfa o BASF también aprovecharon el campo de concentración de Auschwitz para sus negocios, según varios libros sobre el holocausto nazi recogidos por The Guardian.

Al terminar la II Guerra Mundial, los Aliados juzgaron a IG Farben y fue condenada al considerar que había actuado de forma cruel. La empresa había utilizado más de 35.000 judíos de los campos de concentración como esclavos en la manufactura de sus productos. Servicios que eran abonados a las SS. Al terminar el proceso, se dividió en varias corporaciones (entre ellas, Bayer), pero la empresa como tal nunca desapareció, sino que ha sobrevivido hasta nuestros días con un cartel: “en liquidación”.

Bayer recogió ese testigo de pagar indemnizaciones a los supervivientes junto a otras empresas y al propio gobierno alemán, pero la suma económica no tenía mucho que ver con lo que los judíos pedían: 3.300 millones de dólares frente a 20.000. Aquello fue en 1999. 54 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Heroína para la tos

No es el único fantasma que tiene Bayer en su pasado. Philipp Mimkes, portavoz de Coordination gegen Bayer-Gefahren (Coordinadora contra los peligros de Bayer), relataba en una entrevista reciente  la comercialización feroz que llevó a cabo la compañía de un jarabe para la tos con heroína en 1898.

[blockquote] Aunque los efectos secundarios y los peligros de adicción de éste se hicieron evidentes rápidamente la corporación continuó vendiéndolo obteniendo enormes beneficios durante décadas[/blockquote]

Bayer comercializó la heroína en 1898 y un año después ya fabricaba una tonelada anual y exportaba a 23 países.

Experimentos en humanos

La antigua RDA permitió en los 80 los experimentos en sus ciudadanos sin el consentimiento de estos, según Der Spiegel. A golpe de talonario, el capitalismo de grandes empresas farmaceúticas como Bayer, Pfizer, Roche o Boehringer irónicamente compró por el equivalente a 450.000 euros de hoy cada ensayo clínico. Dinero que fue a las arcas públicas del gobierno comunista.

Transmisión del SIDA

Cutter Biological, una división de la multinacional Bayer, vendió más de cuatro millones de dólares de un fármaco para hemofílicos a países asiáticos y latinoamericanos en 1984 y 1985, sabiendo ya que tenían un alto riesgo de contagiar el sida a los pacientes, según The New York Times. Y, como el primer test del sida no fue aprobado hasta marzo de 1985 es difícil precisar cuándo contrajeron el virus estos enfermos. Nada puede probarse. Sin embargo, la empresa reconoció que uno de sus medicamentos había podido transmitir el SIDA.

Escándalo de Lipobay

Otro de los fantasmas que persigue a la farmaceútica es el caso de Lipobay. Un medicamento que podía provocar una enfermedad muscular llamada rabdomiolisis y cuyos peligros la empresa conocía cuatro años antes de su prohibición. En el primer juicio de las más de 10.000 personas que denunciaron en Estados Unidos se mostraron cartas y correos electrónicos internos de la compañía que ya hacían ver la desconfianza en el fármaco entre varios directivos. Bayer reconoce que ha pagado mil millones de euros en todo el mundo en indemnizaciones. El Gobierno español, sin embargo, no hizo seguimiento del tema y a la compañía le salió gratis, a pesar de que admitió en 2002 que en el mundo había 100 muertos y cientos de posibles afectados relacionados con el fármaco. También reconoció que había pagado mil millones de euros en indemnizaciones.

Fraude, trabajo infantil y transgénicos

Bayer se confesó culpable en 2003 de un fraude al sistema público de salud de los Estados Unidos, por lo que tuvo que asumir una multa de 257 millones de dólares. Concretamente, no ofreció el mejor precio (a lo que estaba obligado por ley) al organismo que se encarga de velar por los intereses de salud de los pobres, obteniendo 100 millones de dólares más de lo que le correspondería. Esta ilegalidad fue comunicada de forma interna al gigante farmaceútico sin que éste hiciera absolutamente nada.

Además, Greenpeace denuncia que fabrica arroz transgénico con un pesticida tóxico y ha sido acusada de permitir el trabajo infantil en India en campos de cultivo de semilla de algodón (aunque lo negó).

¿Quimioterapia para los indios?

Esta misma semana el consejero delegado de Bayer daba el patinazo con una frase-calentón que pronto fue alimento de titulares: “No creamos medicamentos para indios, sino para quienes pueden pagarlo”. La ley india posibilita que tres años después de haber otorgado la patente se desarrolle el genérico para posibilitar el acceso de la sociedad al mismo. 134 euros al mes de coste para un paciente con cáncer frente a 4.000 euros.

Lo que mueven las grandes empresas farmaceúticas

El farmacólogo y director de la Fundació Institut Català de Farmacologia Joan Laporte ya advirtió en el programa de televisión Salvados del negocio que tienen montado los emporios de la química y España es tierra abonada en este sentido: es el país cuya sanidad pública gasta más dinero en medicamentos. Además, asegura que el 20% de los que se dispensan tienen efecto nulo, cuando no nocivo.

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