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La línea que separa la información de aquello que más bien caminaría por el terreno de la publicidad es en bastantes ocasiones más que delgadita. La artillería de las marcas para camuflar lo que en realidad es una llamada directa al cliente, bajo el lema “somos los mejores, así que confíe en nosotros” se ha ido sofisticando en todos los sectores y el área de la salud no ha sido una excepción.

La antigua imagen del vendedor de productos milagrosos en las plazas de los pueblos ha dejado espacio a diferentes fórmulas y estrategias asentadas en el terreno del marketing, que cuestionan si se está actuando de forma ética respecto a los datos y la manera en la que los contenidos se ofrecen al público por parte de los medios de comunicación.

El investigador y profesor del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular Jose Manuel López Nicolás entró de lleno en esta parcela durante su intervención en el Evento Ciencia 2014 organizado por la revista Jot Down en Sevilla. Desde los ojos de alguien más que acostumbrado a moverse en este campo, la visión de los efectos y propiedades que representan algunos productos y compuestos, como es el caso de los complementos alimenticios cambia y mucho.

Otro punto de vista que lleva a conclusiones interesantes sobre la toma de algunos de estos artículos, en las que los consumidores mejor podrían sustituir la publicitada cajita de pastillas por un simple plátano, unas sardinas o unos cuantos frutos secos, que para el caso les iban a hacer lo mismo.

Cuando los medios de comunicación entran en escena y aumentan el sonido de los mensajes de las marcas, la cosa se complica. Cada vez es más habitual ver publirreportajes de dos, tres o cuatro páginas que simulan información y que, pese a llevar su pequeña etiquetita de “espacio patrocinado”, en algunos casos se acompañan de un reportaje o entrevista “palanca” que, a modo de aperitivo informativo, confunde al lector o receptor para hacerle bajar la guardia a cuenta de las palabras de algún especialista con nómina pagada por la marca.

El terreno de la salud es aún si cabe más llamativo por el impacto que los mensajes a favor de las propiedades de uno u otro producto tienen en el público. Un escenario que, en cuanto a marketing y comunicación se refiere, ha experimentado un importante crecimiento, a golpe de una proliferación de clínicas y espacios especializados en salud de carácter privado, así como de una mayor preocupación por parte de la sociedad por las parcelas del cuidado, la prevención y la mejora estética.

A pie de calle, ya no es extraño que junto a los anuncios de coches o colonias aparezcan sofisticadas campañas de streetmarketing relacionadas con productos de salud, acciones que dan fe del alto potencial que tiene este sector. Con estas cartas, se hace más importante la necesidad de afinar los controles para que los mensajes que se lanzan al consumidor respeten no sólo los principios legales sino que sean más éticos.

 

Imágenes con Licencia Creative Commons: lrodcam