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Chuck Norris, no te hagas científico, por favor te lo pido. Con esta idea central, el físico de la Universidad de Granada Arturo Quirantes introduce a un auditorio repleto de gente algunos conceptos sobre el trabajo científico. Y es que es necesario dar una vuelta a todas las ideas preestablecidas sobre este área del conocimiento para poder darle una patada a todo aquello que suponga la edificación de (aún más) barreras entre la sociedad y la ciencia.

 

Ya lo dicen los compañeros de Materia, web periodística sobre ciencia y tecnología en la que permiten la republicación de sus propios contenidos bajo una licencia Creative Commons basándose en el siguiente argumento:

[blockquote]Consideramos que la difusión sin ánimo de lucro de la información que se genera en el mundo científico y tecnológico es la única manera de aportar el conocimiento de calidad que diferencia a las sociedades prósperas.[/blockquote]

Y de la importancia de los divulgadores científicos que hacen la ciencia más accesible a los no profesionales se hace eco la convocatoria de Ciencia Jotdown 2014, con dos premios, uno a la divulgación y otro a la narración científica. Pero, además, es un evento que tendrá lugar en Sevilla los próximos 13 y 14 de junio (puedes entrar completamente gratis si te inscribes).

Las iniciativas que tratan de acercar este conocimiento al común de los mortales están creciendo notablemente en los últimos tiempos. No sólo profesionales que de motu propio deciden montar un portal de referencia en el ámbito científico y tecnológico como Naukas, sino que también entidades como el BBVA dedican esfuerzos a su plataforma OpenMind en la que catedráticos de renombre trabajan en la difusión del conocimiento en términos comprensibles para el público general.

Algo está ocurriendo cuando doce investigadores científicos deciden montar The Big Van Theory y trabajar para ser altavoces científicos mediante la vía del humor o cuando la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco decide mantener el Cuaderno de Cultura Científica, en el que se recogen distintas aportaciones en torno a esta temática. O, por tocar un ámbito diferente, cuando Rosa Montero escribe un libro sobre Marie Curie en el que se habla de sus aportaciones a la ciencia, de su vida personal y su carácter bajo el título La ridícula idea de no volver a verte.

Un movimiento telúrico que trata de poner a su servicio el lenguaje para llegar a más personas a través de internet, los eventos y la literatura, con el ánimo de que el mensaje llegue con acuse de recibo.

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