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Apenas se ha hablado en los medios españoles sobre las nuevas redes sociales dentro de la empresa que buscan terminar con el correo electrónico en el trabajo, fomentar la productividad y mejorar la comunicación interna. Dos grandes ejemplos se están convirtiendo en paradigmáticos en este sentido: por un lado, Asana, impulsada por Dustin Moskovitz, a.k.a. uno de los creadores de Facebook, y Justin Rosenstein; y por otro, Yammer, la red social del trabajo que Microsoft compró en 2012. ¿Conseguirán su propósito? ¿Morirá devorado el correo electrónico en el trabajo por nuevas y más potentes herramientas de gestión?

Con la productividad por bandera, estas nuevas posibilidades de comunicación interna, quieren hacerle la guerra al correo electrónico en el trabajo como ya lo hiciera la empresa francesa Atos hace más de dos años, cuando decidió que no se utilizaría más el email y lo sustituyó por las redes sociales Facebook y Twitter.

¿Son las redes sociales de empresas el nuevo mercado emergente?

Cuando Microsoft ha conseguido que 200.000 empresas en el mundo usen Yammer (entre las que se encuentran ni más ni menos que el 85% de las compañías del Fortune 500) la historia no suena a vacío. Después de invertir 1.200 millones de dólares en el verano de 2013, el crecimiento de ventas se ha situado en un 259%. Y es que la monetarización de estos sistemas pasa por combinar el producto gratuito con el de pago, superando ya el modelo publicitario de las primeras redes sociales y apostando por el premium como elemento conversor.

Moskovitz, uno de los padres de Asana, fue el año pasado uno de los dos millonarios más jóvenes en aparecer en la lista Forbes junto a Mark Zuckerberg. Y la carrera de su socio Rosenstein pasa por Google y Facebook. Un conjunto de indicativos que dan cierta seguridad a la hora de saber si será una burbuja que se pinche o seguirá volando por los cielos haciendo caja.

¿Por qué merendarse el correo electrónico?

La idea es ser productivo y no perder tanto tiempo en el día a día con el que en aquellos tiempos llamábamos emilio. Gestionar varios proyectos a la vez, asignarles responsables, integrarlos con otras herramientas como Google Calendar, ubicar en un mismo espacio todos los documentos relacionados con un proyecto concreto, no duplicar trabajo, aumentar la eficiencia, mantener al equipo unido y comunicado son algunas de las ventajas que se enumeran en este tipo de aplicaciones.

Además, la opción de trabajar con un hipertexto interno posibilita un sinfín de usos que ahondan en el dinamismo de la información. También hay que tener presente la mención al estilo twitter, una forma de llamar la atención de los miembros del equipo sobre ciertas tareas o comentarios. Evitar tiempos de lectura y contestación de emails con todas estas opciones no será tan complicado.

La transparencia es también una de las piedras angulares, ¿Te gustaría ver qué tareas ha desempeñado tu jefe? Si en tu empresa se utiliza alguno de estos sistemas puedes seguirle la pista (ojo, y él a ti), una forma de que salga a la luz la realidad de un equipo de trabajo.