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¿Qué hace que un negocio triunfe? ¿Qué ingredientes pueden convertir una idea en una empresa altamente rentable? La receta para cocinar estas preguntas es variada y en ocasiones un tanto extravagante. Son muchos los casos de éxito empresarial construidos sobre ideas que, al menos a priori horrorizaron a más de uno e hicieron pasar por la cabeza de otros tantos que sus impulsores estaban abocados al fracaso.

El tiempo, lejos de recogerles de este anunciado tropezón quiso dar una oportunidad a estas alocadas ideas para convertir a sus impulsores en empresarios exitosos y en algún que otro caso, en millonarios. Una realidad que se esconde tras negocios un tanto peculiares que van desde el alquiler de gallinas, a la oferta de un equipo de asistencia en cuidados y limpieza para afrontar de una forma más llevadera las incómodas resacas que acompañan a las noches de fiesta.

En un país como Australia, la idea de disponer de productos frescos, de esos que van de la huerta a la mesa, en este caso de la granja a la mesa, terminó por tener su público. La empresa Rentachook lo vio claro y apostó en 2001 por poner en marcha un servicio de alquiler de gallinas para llegar a ese perfil de publico capaz de apreciar el valor diferencial de su negocio, basado en la máxima de saber qué se está comiendo.

La empresa, con sede en Sidney, ofrece a sus clientes diversos servicios entre los que figura la opción de probar y alquilar durante un periodo pactado el cuidado de estos animales, ya sea en una casa propia o en otras instalaciones y disfrutar de unos huevos recién puestos.

Los animales vuelven así a triunfar en los negocios como ya lo hicieran en países como Japón, donde en algunas cafeterías es posible deleitarse con la compañía de unos amistosos gatos que permiten a los clientes endulzar su rato de lectura y café acariciando a una mascota.

Menos sosegado es el modelo de negocio que ha terminado por cuajar en suelo francés. Los amantes de los sobresaltos, las emociones fuertes o las bromitas pesadas han encontrado a su media naranja. Una empresa como Ultime Réalité se ha especializado en crear un secuestro a la medida de quienes encargan sus servicios, que seguro será difícil de olvidar para el protagonista de esta “aventura” simulada.

Buscar ese nicho de mercado que puede hacer florecer una idea o detectar una necesidad que pese a parecer en principio absurda puede convencer a un perfil de cliente es clave. Una empresa como Creative Coffins convirtió este enunciado en su máxima y rompiendo convencionalismos y crónicas de una muerte anunciada decidió que en su caso podrían cambiar el futuro y crear una empresa de éxito.

¿Cómo? La respuesta estaba en ofrecer un producto diferente en el que fuese posible personalizar ni más ni menos que un ataúd. Toda una gama de posibilidades en diseños con banderas, elementos naturales, retratos… con la que han conseguido ganarse al público de Inglaterra, donde está localizada esta empresa.

En esta lista de ideas particulares se gana también su plaza un negocio como el de Helpinghangovers . Un equipo especializado en las tareas de asistencia para quienes, tras una noche de juerga intensa necesitan una ayudita. La empresa en cuestión es americana y se encarga desde limpiar los restos de una fiesta en casa, hasta cocinar y preparar una sopita a los protagonistas del evento. Una idea que en colegios mayores y entre estudiantes universitarios no ha pasado desapercibida.

A este grupo se suman muchas otras propuestas llamativas en la que los viajes y el ocio también han tenido su espacio. Servicios como el de la aerolínea Flamingo Air es una de ellas ofreciendo sus llamados Vuelos Románticos para disfrutar de un viaje íntimo con cama y champán incluido, que desde hace años tiene su mercado.

Otras ideas llegaron a modo de pasatiempo y convirtieron en millonarios a sus fundadores. Una realidad que es bastante familiar para empresarias de éxito como Kim Levine, quien empezó su negocio cosiendo unos cojines bautizados como Wuvit. Unas fundas con diferentes diseños rellenas de maíz, que al calor del microondas se convertían en unas almohadas de lo más relajantes que llamaron la atención de establecimientos y grandes superficies comerciales dispuestas a vender este producto.

Imágenes con Licencia Creative Commons: Jim Bauer