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La vocación es una cuestión caprichosa y el éxito ya ni digamos. Quién le iba a decir a Oprah Winfrey, sí la megaestrella afroamericana de la televisión, protagonista de una infancia tormentosa y casi de película, que superaría con creces su sueño de triunfar en un escenario complejo como es el de los medios de comunicación haciendo realidad la tímida respuesta que dio en un concurso de belleza. En concreto, en el certamen de Miss Fire Prevention de Nashville cuando le preguntaron, allá por 1971 a qué le gustaría dedicarse cuando fuera mayor.

Concurso Oprah Winfrey

Oprah apostó por el Periodismo y además ganó aquel concurso. Un hecho que bien podría interpretarse como un símbolo del buen pie con el que la popular periodista afrontaría una de las carreras mediáticas más reconocidas internacionalmente. La reina de los talk shows ha conseguido reventar durante años los índices de audiencia con su espacio “The Oprah Winfrey show”, además de generar una marca en torno a su apellido que vale millones de dólares.

Desde que tenía 17 años, la presentadora planeó su futuro bajo la máxima de que la vida, cada uno a su manera, es “para dejar huella” y en su caso sus pisadas han llevado a Oprah Winfrey a levantar un imperio mediático formado por su productora Harpo Entertainment Group, la agencia Oxygen Media de la que es cofundadora; a dirigir su propio espacio web; escribir libros; impartir conferencias; ser editora de la revista “The Oprah Magazine“; cambiar la pequeña pantalla por la grande asumiendo las tareas de actriz en películas como “El color púrpura” y encima ser nominada a los Oscar, además de liderar un activo movimiento de acciones solidarias y fundaciones de ayuda que llevan su nombre.

Con este recorrido a sus espaldas, Oprah escenifica el éxito y también el poder que en un mercado como el de Estados Unidos puede otorgar la televisión. Una mujer capaz de movilizar opiniones y que no ha pasado inadvertida para algunos inquilinos de la Casa Blanca como es el caso de su presidente Barack Obama a quien, todo sea dicho se le complicaron un poco las cosas con su señora, ya que Michelle no veía con muy buenos ojos su relación con Oprah. Como no podía ser de otra manera, sus diferencias y algún que otro desaire se esfumaron entre los compases de la sintonía de televisión que encabezaba el programa de Winfrey, en el que el matrimonio presidencial participó de forma conjunta.

Alrededor de la figura de Oprah se respira también ese sueño americano que invita al todo es posible. La propia Oprah ha jugado esta carta al forjar su personaje compartiendo con la audiencia de todo el mundo una infancia de violaciones, un embarazo no deseado y muchas penurias que no le han impedido romper medidores de audiencia y ganarse un hueco en la historia de su país. Un relato que a sus 60 años (Oprah nació en Misisipi en 1954), la presentadora construye sobre la premisa de que en la vida “no son tus circunstancias sino tu corazón el que dictamina lo lejos que puedes llegar en el mundo”.

Imágenes con Licencia Creative Commons: ssoosay; The Guardian