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Dar el paso de estar en Internet, de abrir diferentes cuentas en las redes sociales, tiene una letra pequeña que es necesario leer. Lo que está en juego al firmar ese contrato es la propia marca personal y el impacto que una mala gestión de la misma puede tener a la hora de crecer profesionalmente. Lo que muestras, dices, comentas, compartes o callas habla de ti y puede ir sembrando un camino de miguitas negativas que acabe por perjudicarte laboralmente llegando, incluso a que los reclutadores de las compañías a las que optas terminen enseñándote los dientes.

Siete puntos clave de los perfiles en redes sociales que pueden perjudicarte en el trabajo

  1. PERSONALIDAD: La forma de presentarse en la red es el primer impacto para empezar a ver cómo eres. Desde el punto de vista profesional, la fotografía que elijas y las que compartas en tus cuentas ofrecerán información de tu forma de ser o sobre cómo te gusta que te vean, la gente con la que te relacionas… y aquí entran también las palabras que utilices para definirte. No tienes más que dar una vuelta por algunos perfiles de Twitter para sacar tus propias conclusiones. Los comentarios que aparecen en tus muros y los que realizas o las frases de tus estados son un indicador que algunos profesionales emplean para ver cómo suele ser tu estado de ánimo, si tiendes a ser pesimista, soñador, amigable…
  2. INTERACCIÓN SOCIAL: La forma en la que te relacionas con las personas y empresas en las redes es una especie de medidor de trabajo en equipo. A través de tus puestas en escena se puede intuir si eres un “broncas”, demasiado susceptible, un criticón o por el contrario, al menos a priori una persona dialogante, medida en tu forma de argumentar y además, echarle un ojo a otros detalles como la redacción y la ortografía. Unos puntos que también hablan de ti, así que cuidado con los excesos de emoticonos, las abreviaturas y las patadas al diccionario.
  3. CONOCIMIENTOS: Internet y las redes sociales pueden, en algunos casos, ofrecer información un poco más visual que el propio curriculum o una presentación. En cuestiones como los idiomas puede ser un reflejo de cómo te desenvuelves, una prueba de fluidez que deje constancia del hecho de que para ti relacionarte en otra lengua es algo natural o, por contra, que de una forma medida y profesional la empleas para comunicarte en plataformas como Twitter o Linkedin.
  4. MANEJO y USO DE LA TECNOLOGÍA: Las redes son un poco chivatas y dejan constancia de los movimientos que realizas. Así que es importante atender a las horas en las que dejamos huella de estar conectados, si las apariciones en el escenario virtual son cuantiosas, así como desde que dispositivos lo hacemos y qué tecnología o aplicaciones empleamos. Este último detalle puede sumar sutilmente en positivo en un apartado laboral en el que el dominio y la pasión por las nuevas tecnologías y el espacio on line sea un must.
  5. EFECTO DEL PERFIL “CEBADO”: Las redes sociales suelen aportar un plus de cercanía y transparencia que en ámbitos como el laboral puede volverse en contra de no abordarse de una forma coherente. Es importante que compruebes que la información profesional que ofreces en cada una de las redes sociales en las que estés se corresponda y sea coherente, que no te pases inflando tus competencias o las materias de los cursos, máster o trabajos que hayas realizado, ya que sin ir más lejos tu próximo entrevistador puede tener amigos, grupos en común o hacer una simple búsqueda en Google y confirmar algún dato que termine por sacarte los colores.
  6. MÁS QUE TU MARCA ERES UNA PERSONA: El uso de las redes sociales anula en muchos casos el componente de diálogo entre personas convirtiendo a algunos internautas en verdaderos egoístas. Este aspecto se ve especialmente en redes como Linkedin en las que los usuarios emplean los grupos al estilo: “Hola, comparto este artículo interesantísimo…. sí, sí ya otro día si me acuerdo debato en este debate que yo mismo inicié”. No contestar a las invitaciones de contacto o consultas, así como otros tantos desplantes son una forma de quedar mal que sigue hablando de ti y tal vez alimentando los expedientes de los reclutadores.
  7. LA PASIÓN POR LO QUE HACES: Las palabras, documentos, enlaces o fotografías que circulan por nuestros perfiles y redes de contacto pueden también ser un indicador del grado de pasión o decepción que tenemos hacia la profesión elegida o que desempeñamos. Es importante ser fiel a uno mismo y a sus pensamientos pero sin caer en una crítica demasiado agresiva contra antiguos jefes, grupos empresariales o cualquier internauta que pase y opine, dejándonos llevar por el momento.

En definitiva, se trata como ya han expuesto otros expertos en el campo de los Recursos Humanos en la era de Internet de crear “marcas con sentido” que nos definan lo mejor posible como personas y profesionales.

Imágenes con Licencia Cretive Commons: chicageek