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La relación del periodista con las cifras podría definirse como una de esas parejas que conviven en un bucle de amor-odio, pero que no pueden vivir el uno sin el otro. El periodismo de datos, ese término que cobra cada vez más fuerza entre los nuevos rumbos de la profesión, ha llegado pisando fuerte con una tarjeta de presentación renovada y avalada por las grandes posibilidades que plantean las nuevas tecnologías en el proceso de filtrado y presentación de las informaciones.

Estamos ante una vía de especialización con gran atractivo, tanto por las inmensas opciones que brinda para el enriquecimiento de los temas, como por la puerta que abre al usuario para interactuar y personalizar el consumo de noticias. Los ejemplos hablan por sí solos y casos como el del periódico americano Los Angeles Times lo ponen de manifiesto con propuestas como la que aquí os adjuntamos para hablar del índice de asesinatos.

Y es que los que vivimos de cerca esta profesión sabemos de la importancia de contextualizar los datos, de traducirlos, hacerlos cálidos, apetecibles y en especial visuales para los usuarios. En ese empeño comparamos dimensiones, por ejemplo, con las de un campo de fútbol, de dos, tres o cuantos sean necesarios para que el receptor de nuestro mensaje sea capaz de decodificarlo y entenderlo con facilidad.

El periodismo de datos, sin dejar la comparativa anterior, jugaría en la Champion League de esta vertiente de construcción de historias actuando como un colador a través del que el periodista filtra una gran cantidad de información para ofrecer un producto totalmente depurado, sin grumos ni tropezones.

La apuesta por este tipo de formato pone en valor, además aspectos clave de la profesión como son la investigación, la calidad, la transparencia y algo vital en estos tiempos de avalanchas informativas, la DIFERENCIACIÓN, alcanzada a través de nuevos enfoques informativos originales con los que tratar la realidad. Un ejemplo que ilustra estos puntales lo encontramos en el siguiente trabajo planteado por la BBC, en el que aprovecharon que la población del mundo alcanzaba los 7 billones de moradores para plantear un enfoque, en el que introduciendo tu fecha de nacimiento te daba la posición que ocupabas en esta historia de la vida humana.

La dimensión que esta rama de la profesión puede alcanzar aún está por descubrir pero ya son muchos los que han visto su potencial dando lugar a la creación de agencias especializadas en pulir datos para hacer brillar historias con gancho. De igual manera, gigantes como Google, a través de herramientas como Fusion Tables -destinadas a facilitar los filtrados-, o los propios gobiernos e instituciones apostando por jugar la carta de la transparencia, exponiendo al ojo público sus cifras internas, están haciendo florecer esta disciplina.

A los que estéis interesados en seguir investigando en esta parcela, tal vez os interese echar un ojo a las Jornadas de Periodismo y Open Data, que este año celebran su segunda edición. Un punto candente para aprender y tomarle al pulso a este campo profesional de alto voltaje informativo. 

Imagen: Kris Krug