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Los periodistas tenemos, como Spiderman, una gran responsabilidad. Y es la VERACIDAD. Es sumamente importante que lo que digamos esté perfectamente respaldado por hechos objetivos. Pero, ¿cómo conseguimos este equilibrio en un mundo tan subjetivo? La respuesta es clara: comprobar los hechos. De ahí la famosa frase del mundo del Periodismo: “Si tu madre te dice que te quiere, comprúebalo”, es decir, no nos sirve con que una fuente nos señale una noticia, sino que tendremos que comprobar los hechos mediante otras fuentes y cuantas más, mejor.

Lamentablemente, según un estudio reciente de ING Direct en Holanda sobre el impacto del Social Media en el Periodismo, un 20% de los periodistas online no comprueba los datos antes de publicarlos. Prefieren llegar los primeros y posicionar bien para después ir corrigiendo las informaciones.

Contrastar, indispensable

He aquí la importancia de la agenda del periodista, esa que muchos compañeros guardan celosamente bajo llave: hablar con éste o aquel puede darnos pistas que nos hagan construir un gran tema. Pero sobretodo la variedad de fuentes nos permite comprobar los hechos mediante posiciones completamente opuestas, limando así las intenciones que pueda tener una fuente interesada.

Es algo que puede servir en la vida profesional aunque no sea en el Periodismo: aprender a contrastar la información relevante puede ayudarnos a desterrar quebraderos de cabeza. Más cuando muchas marcas apuestan por el marketing de contenidos mediante sus blogs, deben ser responsables de las informaciones que en ellos se publican. También, como emprendedor o como consultor, hay que tener en cuenta este aspecto tan importante que es la veracidad de lo que decimos para construir una marca sólida y a la que después no haya nada que recriminarle en este sentido.

Fuentes fiables versus rumorología

Lo que publicas es tu responsabilidad, así que debes aprender a discernir qué fuentes son fiables y las que simplemente se suben al carro sin hacer sus deberes de comprobaciones. Para empezar cabe destacar que todas las fuentes son interesadas. Si el Gobierno o cualquier autoridad da unos datos siempre intentará exponerlos de tal forma que no dañen su imagen. Tanto es así que a veces construyen unos galimatías incomprensibles con el fin de eludir aquello que les ponga un punto negativo.

Así que, también deberías de acudir a la contrafuente, aquel colectivo o asociación que pueda dar su visión de los hechos, que también será interesada, pero que podrás contraponer a la primera. Y si dentro de esto puedes consultar la opinión con respecto a los datos de tres colectivos, mejor que uno. Cuanto más siempre mejor. Dentro de este grupo podrían considerarse en principio fuentes fiables las asociaciones, los colegios profesionales, las fundaciones y los profesionales independientes con una buena trayectoria. A pesar de ello, no hay una máxima de oro. Nos corresponde el trabajo de averiguar que hay detrás de cada una de ellas y si pueden tener un interés concreto que impida que su valoración pueda aportar a la fiabilidad de nuestra información.

Transforma en un mantra la siguiente frase:

[blockquote]Si tu madre te dice que te quiere, comprúebalo[/blockquote]

Lo que hay que tener claro es que porque alguien que trabaja en un determinado sector nos apunte hacia un hecho o tendencia no quiere decir que eso sea cierto. Tendremos que sumergirnos de lleno en el tema, lo que nos lleva al siguiente punto:

La investigación periodística

Es una de las grandes olvidadas en muchas ocasiones y es la que más tiempo requiere por parte de quien plantea una información. Investigar está infravalorado. La excusa del tiempo que debemos invertir en él en unos tiempos de vorágine acaba devorando cualquier posibilidad. Sin embargo, un tema bien construido requiere de cierta investigación periodística, de comprobar las fuentes, de leer sobre cada una de ellas, de consultar opiniones a expertos en distintas materias, de leer memorándums, informes y todo lo que sea necesario para profundizar en el tema del que vamos a hablar.

Cuestiones que no son baladí a la hora de conseguir respaldo suficiente  para un tema y publicarlo sabiendo que nadie puede echarte en cara que lo que has escrito no es real.

Es una de las partes más divertidas del trabajo, siempre que el tema sea interesante. Unos momentos de aprendizaje y de sorpresas para el propio periodista cuando va tirando de los hilos y descubre más y más aristas que desconocía y que le proporcionan una visión global del asunto en cuestión, algo indispensable a la hora de valorar qué puntos son más importantes para sintetizar lo que realmente importa.

Atribuir la fuente

Por último, atribuir la fuente es una necesidad por varias razones.

  1. Para dejar claro que no son datos que tú (quien escribe el texto y al fin y al cabo quien va a responder por él) te hayas sacado de la manga, sino que los proporciona una entidad determinada.
  2. Para contraponerlos a los que pueda dar otra entidad que haga una valoración distinta de la situación (los míticos “según los manifestantes han acudido un millón de personas y según la policía 500.000).
  3. Porque si alguien se ha tomado la molestia de hacer una valoración es un trabajo que se debe reconocer.

Imagen de Creative Commons de Editor B