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Para cualquiera con cierta capacidad de observación, un texto es un tesoro de significados ocultos (aunque algunos muy evidentes) y una herramienta excepcional para conocer a su autor o a quién está detrás de esas palabras.

Cuando nos enfrentamos a un texto mediante el cual pretendemos acercarnos a un profesional o empresa, por ejemplo, en su página web, hay una primera cosa que determina si vamos a pensar que es alguien que merece la pena o si, como nos dice Bill Murray, es algo tonto: las faltas de ortografía. Y, entendédnos, estamos hablando de muchas. En un mundo en el que vamos demasiado rápido parece que pueden perdonarse, pero no es así. Las faltas de ortografía dañan la imagen de una forma básica: quién las comete es, ante los ojos de otro profesional, un inculto. La mensajería instantánea, el hecho de que apenas se escribe y la vorágine en la que estamos inmersos han hecho mucho daño a la lengua y desde OntheRecord queremos reivindicar la corrección.

Hoy en día encontramos muchos textos “profesionales” en los que nos encontramos no solo faltas de tildes (que duelen, pero son las menos graves), sino bes por uves, haches que brillan por su ausencia, comas donde no corresponde, minúsculas donde deberían ir mayúsculas, etc.

Aprende a escribir bien

Para mejorar la ortografía y la expresión escrita hay algunas cuestiones básicas que, a pesar de ser de una lógica aplastante, no se aplican tanto como se debiera:

  1. Pon atención y mimo cuando estés escribiendo y no dejes para después las correcciones. Escribe todo lo bien que puedas desde el principio y tendrás menos problemas.
  2. Hay algo que todavía existe: el corrector ortográfico. Escribe siempre con un procesador de textos y utiliza la herramienta para dejar el escrito pulido. Si tienes cualquier duda, consulta la RAE y haz comprobaciones siempre que sea necesario.
  3. Revisión, revisión, revisión. Este punto es muy importante. Piensa que entre profesionales del oficio del periodismo o de la escritura los textos se revisan varias veces y por varias personas (siempre que sea posible), así que debes aplicar el mismo esquema de trabajo. Revisa tus textos todas las veces que haga falta y luego dáselos a alguien para que también los revise. Entre dos personas se ven más cosas y así estarás seguro también de que las ideas que has plasmado se comprenden.
  4. Lee mucho, muchísimo, pero sobre todo, cosas de calidad. Lee libros o información de portales profesionales en los que te asegures de que hay un buen estilo y una corrección. Selecciona lo que lees porque eso va a influirte para escribir. Piensa que cuanto mejor sea lo que lees, seguramente mejor será lo que escribas.
  5. Atención también a la forma en que expresamos las ideas, escojamos bien las palabras para que sean las adecuadas. No escribamos de cualquier manera, prestemos atención y démosle importancia que la tiene. Es nuestra imagen la que está en juego.
  6. Una de las claves para escribir bien es dedicarle tiempo, sobre todo cuando no se tiene mucha práctica. Puede parecer que cualquiera puede escribir, pero no es así. O se tiene talento o se le dedica esfuerzo. Y, en cualquier caso, más tiempo para pulir un texto siempre irá en nuestro beneficio. Aunque por las dinámicas de trabajo en las que estamos inmersos puede parecer algo imposible, mejor escribir poco y bueno.

 

Imágenes con Licencia Creative Commons: ssoosay y Drew Coffman