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Dijo una vez Jack London que a la inspiración más que esperarla, hay que ir a buscarla. El lugar de su escondite ya es otro cantar pero en ese recorrido muchos grandes de las letras y del arte optaron por hacer más llevadera su búsqueda compartiendo brindis y tertulias en diferentes escenarios convertidos hoy en lugar de peregrinaje para muchos amantes de la pintura, la música y la literatura.

Con mayor o menor dificultad para mantenerlos a flote, diversas ciudades de España continúan encerrando en sus calles algunos de esos rincones míticos en los que si las paredes hablasen nos permitirían escuchar las voces de Picasso, Hemingway o Camilo José Cela….

Se trata de lugares como el popular Bar Marsella que desde su apertura en 1820 sigue echándole su particular pulso al tiempo y a los cientos de curiosos que lo buscan o que con mejor suerte lo descubren en el barrio barcelonés del Raval. Un negocio familiar con casi doscientos años de historia que entre antiguos butacones y lámparas de araña tuvo entre su clientela a Gaudí o Pablo Picasso y a la absenta como su bebida estrella y cómplice de más de un fogonazo inspirador en las mentes de estos reconocidos artistas.

Barcelona ofrece otra parada curiosa en Els Quatre Gats. Aunque un poco cambiado en la actualidad, este establecimiento abierto en 1897 llevó a la Ciudad Condal la inspiración del conocido local parisino Le chat noir. Un lugar curioso y con encanto en el que tenían cabida espectáculos de cabaret, sombras chinescas o actividades literarias, en el que se dieron cita nombres clave como el de Santiago Rusiñol o Rubén Darío y que contó, además con su propia revista.

La tercera parada de este recorrido tiene como destino Madrid, en concreto el Café Gijón. Su andadura comenzó allá por 1888 en el Paseo de Recoletos y desde entonces no ha cesado en sus intentos por mantener vivo el pulso literario en cada uno de sus rincones. Entre sus mesas hay parte de la historia de la posguerra, de la Generación del 27 y de las particularidades de grandes escritores como Camilo José Cela y algunas de sus obras clave como La Colmena.

Ubicado en la Plaza Mayor de Salamanca, el Café Novelty es otro de esos espacios con solera. Un local centenario (nació en 1905) en el que el mundo de la política y la cultura ha ido haciéndolo suyo siendo todavía hoy un punto de referencia para el debate y las tertulias de las temáticas más dispares. Unamuno, Gonzalo Torrente Ballester o Carmen Martín Gaite forman parte de la lista de reconocidos talentos que han pasado por el Novelty.

Atraído por España y su cultura, Ernest Hemingway encontró uno de sus espacios de inspiración en Pamplona, entre otros escenarios en el Café Iruña. Dicen que fue entre las lámparas y los espejos que pueblan este punto de encuentro donde el famoso escritor americano esbozó algunas de sus obras más conocidas como El viejo y el mar o Fiesta. Un lugar en el que perderse, revivir, construir, dibujar o simplemente imaginar antiguas o nuevas historias.

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