Share Button

La pereza es uno de los principales enemigos de la acción. Ya sea por temor, por miedo al fracaso, desmotivación o por esa tendencia a dejar para mañana lo que bien se podría haber hecho o empezado a hacer hoy dar el paso de identificar este estado e intentar cambiarlo es la chispa que puede cambiarlo todo.

Con el objetivo de salir de ese bucle perezoso analizamos diferentes técnicas, estudios y teorías con las que plantarle cara a esta situación y ponerse en marcha.

Las metas y los sueños son claves para combatir la pereza

Identificar aquello a lo que se pretende aspirar y poner pasión en las ideas y su desarrollo es vital para dar el paso más complicado que no es otro que el primero. Se trata  de ese comienzo que nos hace salir de la zona más segura y confortable en la que nos encontramos a cambio de poner de nuestra parte, esforzarnos y asumir, tal vez riesgos.

[blockquote]Dijo Confucio: “Un viaje de mil  millas comienza con el primer paso”. Así que es cuestión de darlo.[/blockquote]

Poner los pies en el presente es fundamental

Se trata de un ejercicio mental de valoración del momento, del hoy para tener conciencia plena de qué estamos haciendo. Volviendo a esa cita de Confucio giraría en torno al estar presentes en ese primer paso, luego en el segundo y así sucesivamente. Valorar cada movimiento y no dejarse arrastrar por ese viaje de miles de millas, sus variables y futuribles que pueden dar un poco de vértigo.

Ante la pereza aplica la técnica del “solo unos minutos”

Cuando algo se hace cuesta arriba uno debe motivarse y el diálogo interior es fundamental. Para ello debemos arrancar diciéndonos que vamos a hacer un esfuerzo pero lo desarrollaremos “en cuestión de unos minutos”. Engañaremos un poquito a la mente, ya que está comprobado que una vez la maquinaria interior comienza a trabajar se motiva y se activa la tendencia a seguir y a concluir lo que se ha empezado sumando nuevos pocos minutos de acción.

Esta técnica parte de las investigaciones de la psicóloga Bluma Zeigarnik centrada en poner los focos sobre la pereza y el estrés que provoca en las personas las tareas inacabadas. Zeigarnik concluyó que las acciones que se dejan sin terminar generan muchísimo más lastre en la memoria y en el estado de ánimo que aquellas que se llevan hasta el final.

Sus avances se relacionan también con el denominado recurso Cliffhanger. Una palabra que es bien conocida en la literatura, las series de televisión o el cine y que no es otra cosa que dejar en el aire una situación paralizando el desenlace. El famoso “continuará” y sus efectos de tensión y excitación que activan la mente de lectores o espectadores.

Practica la técnica del Pensamiento Doble

Cuando nos enfrentamos a una tarea es importante ser realistas y conocer las ventajas y los obstáculos que se derivarán de ella. Identificar lo que nos aportará en positivo a corto y medio plazo, así como los aspectos menos agradables que reportará ayuda a trazar un equilibrio mental. Un punto central que nos mantiene en el camino y no convierte las dificultades que vayan apareciendo en desalientos insuperables.

Establece un plan, tramos para su ejecución y horarios

Tras elaborar ese esquema de realidad o balanza lo siguiente es trazar un plan de acción en el que quede claro dónde se quiere llegar y los diferentes tramos necesarios para avanzar hacia ese objetivo. Con esto en marcha, otro punto importante es organizarse y fijarse un horario de trabajo y dedicación para no dejar que la pereza nos aceche.

Levántate con tiempo y sal de la cama al instante

Para que la pereza no gane terreno, muchos especialistas van un paso más allá y recomiendan que cuando se trabaja por una meta o trabajo comencemos la jornada de la manera más productiva y armoniosa posible. Esta premisa pasa por levantarse con tiempo, unas dos horas antes de que se tenga que arrancar con el trabajo en cuestión, y dedicar ese tiempo a desayunar con calma, hacer algo de ejercicio o meditar… y en cuanto el despertador suene, salir de la cama sin remolonear.

Funciona por objetivos y no por estados emocionales

Trazar un plan de acción palpable, escrito en un papel que se tenga a mano es una cuestión que también ayudará. Se trata de contar con una hoja de ruta a la que acudir y cumplir. Un pilar básico para afrontar nuestro pulso contra la pereza que nos ayudará a esquivar esos estados emocionales que nos susurran frases del tipo: “hoy no estás bien”, “estoy en un día que más vale no salir de la cama”.  Días en los que el precipicio se antepone al horizonte como menciona Elsa Punset en su libro Una mochila para el universo, que hay que combatir a golpe de objetivos.

Ojo con el perfeccionismo

Tan malo es ser descuidado como excesivamente perfeccionista. Poner los pies en la tierra  y huir de los callejones sin salida debe ser otra meta para forjar ese carácter emprendedor y dinámico que descuadre a la pereza.  Ver las cosas en su conjunto y evitar conversaciones interiores que se muevan en la línea del: “nada es lo suficientemente bueno” o “todo es demasiado difícil” es clave. De nuevo pon la mirada en el horizonte y esquiva o retira las piedras del camino según las vayas encontrando de la mejor forma que sepas.

 

Imágenes con Licencia Creative Commons: susivinh