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Hay profesiones que trabajan a diario con un ingrediente mágico capaz de hacer que las cosas adquieran detalles interesantes, nuevos matices o toda una serie de atractivos que las hacen diferentes: la creatividad. Trabajar con este condimento no es tarea fácil y como ocurre en otros campos, en más de una ocasión escasea, se bloquea, se sale a borbotones e incluso, entra en crisis. Con estos escenarios en la retina, el objetivo de hoy es poner sobre la mesa diferentes herramientas que ayuden a los profesionales o a cualquier persona interesada a ejercitar su músculo creativo.

Para todos aquellos que se dedican al campo de la publicidad, la comunicación o que quieran potenciar la imagen de sus empresas, la creatividad es una aliada perfecta para lograr llegar al público de una forma más atractiva y sorprenderle. Así que, ya sea para elaborar una campaña promocional, para potenciar las estrategias de marketing de contenidos o para ofrecer un espacio en Internet diferente, no está de más tener en cuenta los siguientes itinerarios, trazados por diferentes expertos en la materia, y poner a trabajar ese lado más creativo que llevamos dentro.

Una llamada a la creatividad:

  • Sal de la zona de confort y de las rutinas. La creatividad, como muchas otras virtudes del ser humano se acostumbra al día a día, llega a ofuscarse en el más de lo mismo y termina, en algunos casos por atrofiarse. Para trabajar con esta compañera de viaje de la forma más motivada posible es importante apostar de manera consciente y periódica por cambiar los ángulos de creación, salir de la oficina, relacionarse con personas distintas y ver las estrategias o enfoques que queremos poner en práctica desde otros escenarios, alejados de lo habitual para no acabar repitiendo patrones y estancándonos en los mismos resultados.
  • Convierte las preguntas en unas buenas aliadas. Los interrogantes son una forma valiosa de obtener respuestas y chispazos de creatividad. Hablar con personas que se dedican a diferentes áreas, que estén alejadas de ese círculo confortable en el que nos movemos habitualmente es muy útil para descubrir nuevas realidades, puntos de vista, formas de entender la vida o descubrir que un tema que nos parecía en principio soso o corriente es capaz de dar vida a una historia de lo más creativa.
  • Potencia el pensamiento visual. Las imágenes son capaces de crear impactos asombrosos y despertar el movimiento necesario para que el músculo creativo comience a funcionar. Ante procesos de bloqueo o de falta de ideas, una buena apuesta es agudizar los sentidos, observar e intentar proyectar esos flashes de inspiración en el formato escrito, por ejemplo. Plataformas como Flickr, Tumblr o Pinterest ofrecen una amplia variedad de imágenes capaces de activar esa clavija que nos ayude a construir ideas o asociaciones que nos conduzcan hasta la creación de un relato, una campaña… Visitar un museo o algunos espacios culturales y repletos de impactos visuales y emocionales de este tipo es también una medida interesante para despertar el espíritu creativo.
  • Brainstorming. Esta técnica que responde al nombre de “tormenta de ideas” es ya todo un clásico que comenzó a caminar allá por 1938 manteniendo hoy en día su efectividad. La aportación de propuestas, soluciones y disparates que pueden ir saliendo de una o varias cabezas pensantes funciona como si nos adentrásemos en un laberinto en busca de la mejor opción posible para encontrar la salida. Se trata de un proceso capaz de enriquecer y sorprender viendo cómo una idea lleva a otra y de ahí, a una nueva perspectiva.
  • La técnica del lienzo en blanco. Se trata de una vía también práctica para despertar a ese genio creativo que se encuentra en el interior de nuestra cabeza. Plantear una primera idea de trabajo sobre el frío papel impoluto, ya sea una libreta o en un panel colocado en la pared de la oficina y empezar a anotar ideas, impulsos o respuestas que se nos ocurran es una forma productiva de activar el cerebro e ir de rama en rama a la caza de la ansiada nuez.
  • Sombreros para pensar. Este método empleado en las dinámicas de grupo se traslada también al terreno de la creatividad. A partir de este modelo de trabajo es importante dejar a un lado los roles clásicos con los que trabajamos y dar un giro a nuestra forma de hacer y entender las cosas. El reto está en asumir los diferentes papeles que simbolizan cada uno de los sombreros -asociados a diversas maneras de interpretar y ver la realidad- para trabajar en la argumentación de una determinada propuesta o postura, algo que nos ayudará a obtener matices interesantes. Hay que intentar afrontar el reto y contestar desde ese nuevo “yo” qué haría, qué les gustaría, qué no o por qué reaccionaría de una forma concreta el portador original de ese sombrero que hemos tomado prestado.
  • Pensamientos virtuales: En este caso, el ejercicio se debe centrar en exponer ideas, propuestas o argumentaciones a través de diagramas, dibujos o esquemas que nos obliguen a simplificar, hacer más comprensible un concepto y darle un toque directo para que sea entendido con la dificultad de no poder contar con todas las herramientas comunicativas a nuestro alcance y hacerlo accesible, a partir de estos recursos. Se trata de una forma de exprimir el cerebro, la imaginación y acentuar esa parte más visual del proceso creativo, capaz de aportar la gasolina necesaria para que las ideas comiencen a fluir.

Imágenes con Licencia Creative Commons: Gemma Bou

OntheRecord colabora con la prestigiosa revista Forbes