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La vocación periodística entra en coma. Los propios profesionales del sector lo certifican y en escenarios como Estados Unidos sitúan el trabajo en la redacción de los medios en la última posición de una lista en la que figuran los doscientos peores empleos a los que uno puede dedicarse. Con este diagnóstico correspondiente al año 2013 poco espacio queda para el optimismo y la imagen de aquellas películas de Hollywood ensalzando los valores del oficio.

La realidad es ahora bien distinta y a la pregunta qué quieres ser de mayor para muchos tendrá más peso, si se sigue la máxima del menos malo, dedicarse a cortar leña, alistarse en el Ejército o poner rumbo a una plataforma petrolífera para ganarse las habichuelas. Tres opciones que aventajan al Periodismo, según un estudio realizado por una de las principales consultoras de empleo americanas, CareerCast.

La radiografía es preocupante porque a las aristas del trabajo en los medios -estrés, ausencia de horarios fijos o bajas retribuciones -interiorizadas desde hace años por los profesionales se suma ahora una crisis de fe en el oficio, de respeto y confianza, que se traduce en falta de motivación ante la casi imposible tarea de promocionar o de vencer al presupuesto y a los tiempos para sacar adelante un trabajo de investigación -recoge el citado estudio-.

La realidad en España no es muy diferente. Las encuestas realizadas a los periodistas nacionales tampoco venden una imagen amable de la profesión y le colocan, sin entrar en pulsos ni comparativas con otros gremios, directamente la etiqueta de Mala.

El resto lo aportan titulares de instituciones y colectivos profesionales recomendando licenciar a menos periodistas o el hecho de que “cerca de la mitad de los titulados no puede trabajar en el sector”. Unas variables que, ante la pregunta anterior de qué quieres ser de mayor, hagan más valorables otras opciones que permitan, al menos tocar madera, por aquello que dicen que da suerte.

Con esta papeleta, la actividad no puede tomarse demasiado tiempo para seguir en estado de autocompasión. Profesionales de la comunicación y del estudio del futuro del Periodismo hablan de la necesidad urgente de recuperar el músculo perdido y de abrir canales que devuelvan al oficio sentido, valor y reconocimiento.