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¿Qué es lo que nos debería preocupar? La revista Edge volvió a dirigirse de nuevo a los cerebros más privilegiados del planeta para tomar el pulso en esta ocasión a una de las palabras que en los últimos años más está marcando las conversaciones de la gente. Se trata de la palabra  preocupación, un término que siempre ha estado presente entre el común de los mortales pero que en estos tiempos que corren ha ganado fuerza en compañía de otros sentimientos como la ansiedad, el estrés o la crisis. 

Científicos, filósofos, historiadores o escritores de prestigio, entre otros gremios, se centraron esta vez en contestar a esa pregunta inicial y hubo una respuesta que de forma intermitente y constante apareció en las intervenciones ofrecidas entre el centenar de participantes: la alerta constante en la que vivimos debería hacer que pongamos medidas para que la mayor preocupación del hombre no termine siendo el “acabar preocupándose demasiado”.

Las reflexiones dieron para mucho, además de dibujar un escenario de posibles realidades que no estaría de más que afrontáramos en este nuestro presente para evitar males mayores mañana. Estas son algunas de esas alertas que las mentes más brillantes activaron sobre aquellas cosas que sí deberían preocuparnos:

Que dejemos de morir

Que los buscadores se conviertan en árbitros de la verdad

Una ‘bomba de despoblamiento’

Que la tecnología pueda poner en peligro la democracia

La escasez de agua

Que la biología sintética se vaya de control

Una amnesia colectiva

Que en un par de generaciones, los menores se conviertan en adultos incapaces de distinguir lo imaginario de lo real

Que la separación entre las noticias y el entendimiento sea cada vez mayor………..

Buscando información sobre el tema, Google se ha manifestado y de la mano de una de sus herramientas es capaz de ofrecer su propio mapa de preocupaciones de los habitantes del mundo, a través de las búsquedas más repetidas. En España como ya comentamos en un artículo anterior, la preocupación más expuesta se ha resumido en las palabras “crisis de ansiedad”.

El gigante americano va más allá y es capaz de indicarnos de una forma rápida qué cuestiones rondan a modo de preocupación por las cabezas de los usuarios, incluso por categorías de edad. Datos que son un experimento “casero” pero llamativo como demuestra este vídeo perteneciente a Estados Unidos pero que bien podría trasladarse a cualquier escenario.

Sea como sea, la preocupación y su medición forma parte de nuestra vida. El barómetro del CIS es una prueba oficial de ello.  Pero si algo está dejando claro el camino recorrido hasta la fecha es la necesidad de comenzar a replantearse la forma en la que afrontamos los acontecimientos para, ya que como dicen los expertos nos enfrentamos a la imposibilidad de eliminar la preocupación de nuestras vidas, la apuesta que intentemos ganar sea la de “aprender a preocuparnos de la mejor forma”.

 Imágenes con Licencia Creative Commons: nfeli777