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Existe la sensación generalizada de que cuando alguien habla de vivir al margen de la sociedad es una suerte de loco o radical, un inadaptado que ha decidido encomendar su vida a una extraña comuna hippie. Y, sin embargo, contamos con notables ejemplos en la literatura que ahondan en estas formas de existencia alternativas en las que prevalecen la libertad individual y toda una filosofía vital como la que desarrolló Henry David Thoreau con su mítico “Walden” o Dolly Freed, el seudónimo utilizado por una chica de 18 años para hablar de cómo vivir bien sin empleo y casi sin dinero en “Vida de zarigüeyas”. Unos ejemplos que han servido de inspiración para muchos en la forma de afrontar su tiempo en la tierra, recogiendo el testigo para llevar a cabo una vida sin dinero.

“Walden, la vida en los bosques”

Ese es el título completo de la obra más conocida de Henry David Thoreau (1817-1862), un escritor y filósofo que está considerado como el padre del ecologismo y de la desobediencia civil. En el año 1845 decidió irse a vivir en libertad y eligió el entorno del lago Walden (Concord, Massachusetts) por hayarse cerca de su familia. Allí construyó con sus propias manos una cabaña en la que vivió durante dos años, reflexionando, escribiendo y trabajando la tierra. Buscaba así demostrar que la vida en la naturaleza era la verdadera esencia de la humanidad, alejada de la sociedad industrial, además de trascender su concepción de elogio de la pereza.

Su vida estuvo siempre muy alineada con los movimientos en defensa de los derechos civiles. Como consecuencia de su negación a pagar impuestos al gobierno de los Estados Unidos (alegaba que iban a emplearse para financiar la guerra contra México y las prácticas esclavistas, que no apoyaba), fue encarcelado. De ahí nació su ensayo “Desobediencia civil”, que resultó una fuente de inspiración para personajes tan relevantes de la historia como Ghandi o Martin Luther King.

Las decisiones que tomó a lo largo de su existencia, la prevalencia de una ética en cada una de sus acciones tienen como trasfondo tres cuestiones fundamentales según Irene Antón, de la editorial Errata Naturae: “la libertad individual contra toda institución, gobierno o idea preconcebida; la defensa radical de la tierra como un bien común y la reivindicación de lo salvaje como esencia última de la naturaleza”.

“Vida de zarigüeyas: cómo vivir sin empleo y (casi) sin dinero”

Dolly Freed es el seudónimo con el que una chica de 18 años firma un libro en 1976 en el que habla de cómo mantenerse al margen de la economía monetaria. Negando entrar en “la carrera a codazo limpio” que supone el día a día del común de los mortales, la joven recaba una serie de informaciones prácticas para ahorrar dinero en un compendio que se ha visto como un antecesor a las teorías del decrecimiento.

[blockquote]No tener que tomar decisiones es uno de los mayores lujos de la vida (sólo comparable a no tener que trabajar)[/blockquote]

Ella y su padre vivieron de esta manera durante cinco años, emulando a las zarigüeyas, que, según la autora, son capaces de vivir en cualquier sitio, incluso en las grandes ciudades. Así, con un presupuesto de 700 dólares al año, ambos dedicaban su tiempo a leer y a la vida relajada, produciendo toda su bebida y casi toda su comida. Tras aquel tiempo, Dolly Freed abandonó la casa y llegó a trabajar en la NASA. Actualmente vive en Houston, es educadora medioambiental y afirma que vive como una zarigüeya a medias.

Ejemplos actuales: cómo vivir sin dinero

En la actualidad, nuevos ejemplos se han erigido como cabezas de los movimientos modernos de la vida sin dinero, con el objetivo de un mundo mejor. Es el caso de Mark Boyle, autor de “The Moneyless manifiesto”, que puede leerse de manera gratuita en internet (también en español). Asiduo a dar charlas (gratuitas, claro), incluso en el TED, este joven dejó su carrera aparcada para irse a vivir al campo sin dinero. Con una caravana por todo techo, su modo de subsistencia fue la fuente principal de inspiración para su primer libro (el manifiesto anteriormente nombrado). Además, creó la plataforma Streetbank en la que se intercambian bienes y servicios, lo cual es la base de su forma de vida en la actualidad. En su columna en el diario The Guardian comparte también esa filosofía de vida en la que el dinero no existe. Casi 14.000 fans en facebook siguen sus andanzas.

 

Fruto de la experiencia de la alemana de más de 70 años Heidemarie Schwermer, que lleva desde 1996 viviendo sin dinero es su propio libro “Vivir sin dinero”. Un paso más lejos ha sido la película “Viviendo sin dinero”, un documental en el que la cámara la sigue en su día a día y muestra cómo es posible. Su idea no es que todos nos unamos a ella, sino más bien que reflexionemos acerca de lo que somos y lo que tenemos. Tras vender su casa y deshacerse de todas sus posesiones, su modo de vida alternativo lleva casi dos décadas demostrando que al menos existe la posibilidad de vivir al margen del sistema.

 

Imagen de Creative Commons de Phillip Capper