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[blockquote]¡Ey, cielo, quítate el sombrero! [/blockquote]

Eso fue lo que Valentina Tereshkova dijo un 16 de junio de 1963 mirando hacia las nubes. Llevaba traje de astronauta y estaba en la nave Vostok 6. Tenía 26 años. Era la primera mujer que iba a disfrutar de un vuelo espacial.

No sólo era rusa, sino comunista de pura cepa, de esas que organizaban picnics para las Juventudes Comunistas y que trabajaba como obrera en una fábrica. Dicen que ese fue el motivo definitivo por el que fue seleccionada entre las cuatro mujeres que habían pasado la criba. 400 rusas se habían postulado para pilotar esa nave. Su comunismo resultó un elemento propagandístico a tener en cuenta en la Unión Soviética.

Evidentemente, no fue lo único. No todo el mundo hubiese soportado los casi tres días que pasó en el espacio orbitando alrededor de la tierra casi 50 veces, tomando fotografías y rellenando su cuaderno de bitácora. Su misión fue más larga que la suma de todos sus antecedores masculinos y a día de hoy sigue siendo la única mujer que ha estado sola en el espacio. Pasó hambre y alguna otra calamidad. Hubo momentos en los que no supo si volvería a ver a los suyos. Seguramente pensaría en su Madre Patria.

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Mucho después diría:

[blockquote]Es imposible imaginar lo bonita que es. Cualquiera que vea la Tierra desde el espacio exterior, aunque sólo sea una vez, no podrá evitar ser asaltado por un sentimiento de reverencia y respeto por este planeta que es nuestro hogar[/blockquote]

La gaviota está en el nido

Chaika (gaviota, en ruso), fue su nombre en clave durante la misión. Una gaviota que volvió herida y que se arriesgó a probar en su cuerpo los efectos de las radiaciones en el aparato reproductor de la mujer. Algo que, según Vitali Volóvich, médico de Yuri Gagarin (el primer hombre que estuvo en el espacio), le pasó factura. El doctor afirma que ella y su pareja, el también astronauta Andrián Nikoláyev, cumplían una orden al engendrar a su única hija, Elena; en el marco de los experimentos biológicos que se realizaban durante la Unión Soviética. Su unión matrimonial también fue en cierta manera cosa del Partido, aunque las cosas no fueron tan bien como se pensaba: en 1980 se divorciaron.

Su viaje por el espacio tuvo también algunas secuelas físicas. De hecho, estuvo un mes sin poder moverse. Posteriormente, su embarazo transcurrió en gran parte en el hospital y su hija fue una de las más vigiladas por los médicos. Todo salió bien y Chaika ahora tiene 76 años. Quizá sea por sus rasgos rusos, pero parece tener suficiente fortaleza para continuar haciendo lo que se propone que no es ni más ni menos que viajar a Marte, aunque sea sólo con billete de ida.

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La primera mujer en tocar las estrellas dedicó un tiempo a estudiar junto a otros científicos el planeta rojo, su favorito. El año pasado, cuando se cumplían 50 años de su viaje el espacio, declaraba:

[blockquote]Por supuesto, esto es un sueño: viajar a Marte y ver si allí hubo vida ¿Y si hubo, por qué ya no la hay? ¿Qué catástrofe tuvo lugar en ese planeta? (…) Es mi planeta favorito. Lo más probable es que los primeros vuelos a Marte sean sólo de ida, esa es mi opinión. Yo estoy dispuesta, pero lamentablemente esto no ocurrirá pronto.[/blockquote]

En 1969 se graduó como ingeniera espacial y ocho años después recibió el doctorado en ingeniería. Tras ello, se dedicó a la política, desde la que ha promulgado con fervor la paz y los derechos de las mujeres, por lo que ha recibido multitud de premios, incluso un cráter de la luna lleva su nombre. Actualmente, es vicepresidenta del Parlamento de su región como independiente en las listas de Rusia Unida, la formación de Putin.